“Laudate si” en acción

Jadav Payeng, trabajador forestal

 

DURANTE 37 AÑOS JADAV PAYENG HA REFORESTADO -árbol a árbol- con sus propias manos el lugar. El ciclo natural ha retomado el control con abundante fauna entre ella más de 119 elefantes…

 

MARÍA MEDINILLA / EcoDiario – U&O;  Semilla a semilla, estaca a estaca y año tras año desde 1970 hasta hace apenas dos, Jadav Payeng ha reforestado con sus propias manos el lugar donde vive, una isla  árida al noreste de la India.

Con 1,250 kilómetros cuadrados, Majuli es un de las islas de río -el Brahmaputra- más extensas del planeta. Ahora cuenta con un bosque más grande que Central Park.

Payeng es trabajador forestal y un día decidió poner fin a los estragos que la erosión estaba haciendo en la tierra que da cobijo a más de 150.000 habitantes: en los últimos 100 años, Majuli se había quedado en la mitad de lo que era.

Bajo el título de Forest Man y a la dirección de William Douglas McMaster, el corto de 16 minutos hizo leyenda a Payeng gracias a la colaboración de 148 patrocinadores que contribuyeron al proyecto con más de 8.000 dólares.

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Entre los logros de este héroe verde están no solo haber salvado una isla -como extensión de tierra- y asegurado el futuro de sus habitantes sino también haber proporcionado un hábitat a animales en peligro de extinción que se habían visto forzados a abandonar la zona.

Tras la asistencia de un solo hombre, árboles, plantas, elefantes, tigres de Bengala, rinocerontes e incluso un tipo de buitre que llevaba 40 años desaparecido en ese lugar han vuelto a activar el ciclo natural y han tomado el control que les fue robado.

Presentada en 2014, la película sobre la historia de este ‘Hombre Bosque’ contada a través de su amigo Jitu Kalita fue premiada en diferentes festivales de todo el mundo y ha superado ya el millón de reproducciones en YouTube. El documental también cuenta con página en Facebook.

Por increíble que parezca Jadav Payeng, mejor conocido por su apodo “Molai”, es el responsable de crear un bosque de aproximadamente 550 hectáreas (casi el doble del Central Park, Nueva York), en un banco de arena del río Brahmaputra, de la India.

Jadav, ambientalista de 55 años, de origen humilde, le ha demostrado al mundo que basta la voluntad para lograr increíbles cambios en este tan maltratado y desgastado planeta.

Cuando “Molai” tenía apenas 16 años descubrió que miles de serpientes muertas fueron arrastradas hasta un desértico banco de arena por una gran inundación. Esto lo impactó a tal grado que decidió hacer algo para evitar que volviera a suceder. Lo primero que hizo fue plantar bambúes, siguiendo la recomendación de las autoridades al avisarles de lo sucedido.

Su trabajo continuó en 1979, cuando la división de reforestación social del distrito de Golaghat puso en marcha un programa para plantar árboles en 200 hectáreas cerca de Kokilamukh, distrito de Jorhat. El proyecto se completó 5 años después, pero “Molai” decidió quedarse no sólo a cuidar las plantas existentes, sino a seguir plantando por su cuenta; estaba decidido a convertir la zona en un bosque.

35 años después, su enorme esfuerzo y dedicación han valido la pena. Hoy en día es común encontrar en este bosque tigres de Bengala, rinocerontes, venados, conejos y alces, así como gran variedad de aves, incluso buitres.

Una manada de alrededor de 100 elefantes visita la zona cada año y se queda hasta por 6 meses. En años recientes se han registrado ahí 10 nacimientos de estos animales.

En 2009 su noble labor y gran esfuerzo fueron descubiertos; las autoridades encontraron el bosque mientras buscaban a cerca de 115 elefantes que huyeron después de causar destrozos en una población cercana.

Desde entonces Jadav Payeng ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el “Padma Shri”, cuarto premio más importante en India que puede recibir un civil. Se han realizado varios documentales sobre su hazaña, pero quizás lo más significativo es que el lugar es conocido como “Bosque Molai.”

Miles de árboles han crecido y gran diversidad de animales han llegado a poblar el bosque, dando al paisaje un cambio radical. Esto es una enorme lección para todos, porque demuestra, una vez más, que el que quiere, puede.

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