La sotana no cuelga su hábito

FALLAN LAS HOSTIAS EN LAS MISAS, porque no hay harina; un territorio lleno de santeros y paleros…un  panorama electoral que incluye a un pastor evangélico.

EN NOMBRE DE ESA RELIGIOSIDAD sustituyen el agua bendita por la sangre de animales.

 

NÉSTOR LUIS LLABANERO / LCD.- La comunidad de seminaristas diocesanos en Venezuela alcanzó en 2017 una matrícula de 787 nuevos jóvenes. Ellos tienen los desafíos que significa este país.

Hostias que a veces faltan en las misas, producto de la crisis alimentaria. Un panorama electoral que incluye a un pastor evangélico. Un territorio lleno de santeros y paleros. Los aspirantes a sacerdotes saben lo que enfrentarían si les toca relevar a sus colegas de sotanas

Los seminaristas diocesanos que se forman en Venezuela saben que el camino que les espera tiene la misma complejidad de un país que, a falta de soluciones humanas, recurre a Dios como única esperanza para sobrellevar la realidad.

En frente de sí, los habitantes tienen una oferta electoral que incluye a un representante cristiano evangélico. Un capítulo singular. Especialmente porque la carta magna de la nación no consiente las aspiraciones presidenciales de líderes religiosos en ejercicio. Pero  –herencia de Hugo Chávez– el eslogan es: Venezuela es otra.

La población de seminaristas de Venezuela está por debajo de México y por encima de Uruguay.

P. Rivelino Cáceres: “Dios sigue siendo el referente para todas las personas” / FOTO: @llabanero

Padre Rivelino Cáceres: Ciertamente, al país lo distingue un afán revolucionario que ha generado, por un lado, una diáspora sin precedentes y, por el otro, un mezclote de naturalezas que ha complicado el entendimiento entre sus ciudadanos.

El amasijo en que han convertido el territorial nacional ha provocado el levantamiento de dioses con procedencia caribeña y fieles vestidos de blanco. En nombre de esa religiosidad se evangeliza a venezolanos sustituyendo el agua bendita por la sangre de animales.

En los últimos 20 años se ha gestado una Venezuela con manifestaciones religiosas no tradicionales. Un desafío para la fe criolla más convencional.

La Iglesia dice estar consciente de que no pocos habitantes confunden la devoción con la expresión ideológica. La misma institución eclesiástica asegura estar blindada a partir de la fe católica del venezolano y con las generaciones que está formando en sus seminarios diocesanos.

11% de disminución en la matrícula

En los últimos siete años se inscribieron 6 mil 709 jóvenes en los seminarios diocesanos de Venezuela. Aspiran a convertirse en sacerdotes del país. Todo un ejército espiritual de sotanas.

A pesar de que el comportamiento de las cifras guarda similitud entre año y año, la Iglesia católica admite que ha habido una merma vocacional durante los dos años más recientes.

El informe estadístico de la Dirección Ejecutiva del Clero, Vocaciones, Seminarios y Diaconado Permanente indica que la cantidad de seminaristas diocesanos en 2010 fue de 884 formandos. En 2016 se apuntaron 782 discípulos. Y 2017 se estableció en 787 religiosos.

Estos valores revelan una disminución de hasta 11% en la matrícula. Es el porcentaje que arroja luego de comparar la cantidad de aspirantes de 2010 y  2017. El ritmo a la baja incidiría en la relación de 1 sacerdote por cada 9 mil 400 católicos del país, que es la proporción correspondiente al año 2015, la más actualizada.

El padre Rivelino Antonio Cáceres Vargas, subsecretario de la Conferencia Episcopal de Venezuela y director de vocaciones, sostiene que la devoción venezolana se maneja en el punto medio entre los extremos de países del continente hispanoamericano.

Mientras México, Brasil y Colombia constituyen naciones con altas vocaciones; Uruguay y Paraguay tienden a exhibir índices menores.

Gráfico: Caraota Digital

De manera más gráfica, cuando Venezuela tiene a 787 jóvenes en sus seminarios, México cuenta con más de 3 mil y Uruguay solo con cerca de 16 o menos. La razón no es la densidad poblacional de esos países sino lo cultivada que tienen su religiosidad.

El director de vocaciones desestima hablar de proporciones numéricas ideales. “Lo importante es que se cubran las necesidades”, opina: “En el caso venezolano, la situación está por debajo de lo que debemos tener, sin embargo, nosotros nos acomodamos a las circunstancias. Hay sacerdotes que a veces atienden a muchos feligreses, pero todo varía según la parroquia”.

Escasea el trigo de las hostias

Informes de prensa en Venezuela han revelado que las misas del período de Semana Santa sufrirían los embates de la crisis alimentaria que atraviesa el país. El último domingo de febrero de 2018, capillas merideñas no pudieron ofrecer el servicio de hostias, el pan con el que se consagra la eucaristía.

Las hostias dependen de la harina de trigo, un alimento que escasea en Venezuela

“Las cosas hay que llamarlas por su nombre”, diferencia el padre Rivelino Cáceres. De esta forma asegura que “lo que realmente falta es la harina de trigo”, necesaria para la fabricación de las hostias.

“Aunque seguimos dando hostias, lo hacemos con dificultades”.

Como casi todo el país, también la comunidad religiosa se ve en la necesidad de recurrir a mecanismos que le permitan encontrar el producto. “Pero, lo conseguimos con precios exorbitantes”.

Entre santeros y paleros

Las manifestaciones religiosas diferentes a la católica han aparecido en el ejercicio de la fe criolla. “¿Usted se refiere a las sectas?”, interrumpe el padre Rivelino Cáceres para enseguida decir: “Esas son manifestaciones pseudo religiosas que han aparecido recientemente, ligadas a la santería y a los paleros que sabemos donde tienen su origen y sabemos cómo han llegado a Venezuela. Pero, es un reto porque estamos más invitados a la oración y a tener el encuentro con el Señor”.

“Nos ha costado en número de fieles y puede percibirse que ha bajado, pero, esa persona católica consciente de su fe no abandona su camino”.

El director de vocación de la Conferencia Episcopal de Venezuela asegura que los miembros de las sectas “son pocos, aunque se notan y en medio de una sociedad egoísta, a veces el mismo católico se pierde, pero estamos invitados a seguir teniendo una vida de fe”.

Un presidente ¿evangélico?

La elección presidencial en Venezuela, reprogramada para el 20 de mayo de 2018, anuncia la opción de un pastor evangélico. El hecho llama la atención porque niega el mandato constitucional, el cual contempla que ningún líder religioso puede optar a la silla de Miraflores.

“Ese temita es espinoso”, advierte .

“Pero, en mi opinión personal, en ocasiones se aprovechan coyunturas muy específicas para actuar, y usted sabe que ahí lo que hay es más de lo mismo que está viviendo Venezuela, así que lo que busca es legitimar lo que ya está”.

Para la Iglesia, dice Cáceres Vargas, el terreno presidencial forma parte exclusiva de los sectores políticos del país.

Los venezolanos, de acuerdo con el discernimiento del director de vocaciones, creen necesitar figuras de referencia que se buscan en quien muestra poderío económico. Sin importar la procedencia de ese patrimonio. “Sin embargo, Dios sigue siendo el referente para todas las personas”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*