La arepa que camina

“DE SER UNA TIERRA DE ACOGIDA, VENEZUELA se ha convertido en tierra de despedidas”…

FOTO: Reuters

GRISELDA MUTUA L / RV.- Ante la grave situación del Pueblo Migrante Venezolano la Red Latinoamericana y Caribeña de Migración, Refugio y Trata de Personas, (CLAMOR) ha publicado un comunicado fechado 02 de agosto de 2017 en el que expresa su posición ante la situación que viven los Venezolanos, y realiza un llamado a la misericordia en el continente:

“Las organizaciones de la Iglesia Católica que trabajamos en la atención pastoral de migrantes, desplazados, refugiados y víctimas de trata de personas, unidas con el apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en la Red CLAMOR, queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano, nación que en los actuales momentos vive una crisis humanitaria, caracterizada por la escasez de medicinas y alimentos, el colapso de los servicios públicos, la inflación más alta del mundo, violencia desbordada y graves violaciones a los Derechos Humanos, que en los últimos días ha dejado un saldo de más de un centenar de muertos”, se lee en la primera parte de la declaración.

Una diáspora sin precedentes

Tras señalar, haciendo referencia al Mensaje urgente a los Católicos y hombres y Mujeres de buena Voluntad del pasado 12 de julio, cómo la CEV ha anticipado en modo profético la escalada de violencia que se vive en el país, y que tiene como consecuencia la salida del país de miles de personas, “una diáspora sin precedentes en la historia del país”, la Red CLAMOR detalla las últimas cifras de migración, “que han crecido exponencialmente en el último año”, e indica un informe de la Fundación Asylum Acces el cual determina que el número de población migrante venezolana asciende, en los últimos tres años, a dos millones 500 mil personas. “De ser una tierra de acogida, Venezuela se ha convertido en tierra de despedidas“, escriben.

“Cada vez es más frecuente ver en las calles de nuestros países a venezolanos, – se lee en el comunicado – en su gran mayoría jóvenes, como vendedores informales, deambulando por las calles e incluso pidiendo limosna”, y se señala la venta de la ‘arepa’ – pan de maíz –  como “un símbolo de la lucha de los migrantes venezolanos por ganarse la vida”.

Otro de los problemas denunciados por CLAMOR, es el de la trata de personas, esclavitud sexual y explotación laboral, a los cuales los migrantes están expuestos sea en países de tránsito como en los de recepción, motivado en gran parte de los casos, por no tener documentación.

No a la indiferencia, recibir con solidaria hospitalidad a estos hermanos y hermanas nuestros

En este marco CLAMOR apoya las medidas tomadas por los gobiernos de Brasil, Chile, Perú y Colombia, que favorecen la integración laboral de los venezolanos migrantes, y manifiesta asimismo la preocupación por las actitudes de gobiernos que aún no han asumido una política pública de acogida.

“Nuestro llamamiento a los Gobiernos del continente es hacia la apertura, a no ser indiferentes ante el sufrimiento de quienes han dejado todo, a tender puentes, a construir una política migratoria como respuesta humana, justa y fraterna”, expresa CLAMOR, y a los hombres y mujeres de buena voluntad, en especial a los cristianos, se les pide que “reciban con solidaria hospitalidad a estos hermanos y hermanas nuestros”.

“Escuchemos el clamor del pueblo sufriente de Venezuela, promoviendo la cultura del encuentro frente a la cultura del descarte, la misericordia frente a la indiferencia”.

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