“Jesuitas son…”, ¿un cafecito?

LOS JESUITAS CONTARON SU HISTORIA EN VENEZUELA. La orden religiosa se ha convertido en actor importante en el desarrollo del país a través de sus actividades educativas y pastorales.

 

HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA / EN. – Un documental puede cambiar la percepción de la cotidianidad hasta en el más mínimo detalle.

No todos saben que fue el sacerdote jesuita José Gumilla quien sembró en Venezuela la primera planta de café o que la orden a la que pertenecía el religioso fue expulsada en 1767, de todo territorio bajo dominio español, por el rey Carlos III.

No son revelaciones sino antecedentes que se han mencionado en otro tipo de trabajos especializados en esas respetivas áreas, la gastronómica y la religiosa, y que ahora se reúnen en el largometraje 100 años de la Compañía de Jesús en Venezuela, dirigido por la investigadora María Jesús D’Alessandro y el sacerdote Jesús María Aguirre.

En el canal de YouTube Jesuitas de Venezuela, desde el pasado mes de julio se puede ver esta obra realizada para celebrar el primer siglo de la segunda etapa de la orden en el país, que comenzó cuando en 1916 Juan Vicente Gómez permitió su reingreso.

 

“Procuramos integrar la historia del país con la historia de la Compañía de Jesús, porque una no existiría sin la otra”, afirma D’Alessandro.

Se suele asociar a los jesuitas con el colegio San Ignacio de Loyola, la Universidad Católica Andrés Bello y las escuelas Fe y Alegría, de allí que en el documental los autores amplían la gama de obras más allá de la educación básica y universitaria para adentrarse en la labor de formación sacerdotal, el trabajo en barrios y comunidades indígenas y, por supuesto, en las actividades pastorales de la Compañía de Jesús.

El padre Jesús María Aguirre escribió en la revista SIC sobre uno de los propósitos: “Quien se pasee por las redes sociales y busque el término jesuitas se divertirá por la cantidad de mensajes contradictorios sobre los hijos de San Ignacio, para unos adalides de la lucha contra el demonio y para otros huestes del mismo Satán. No faltan películas tan contrastantes como La misión de Roland Joffé o El silencio de Martin Scorsese para presentarlos como héroes o antihéroes, respectivamente. Embaucadores o santos, traidores o leales, conspiradores o ciudadanos transparentes, apátridas o cosmopolitas… no son sino algunas de las atribuciones antitéticas de una congregación que se reimplantó en Venezuela en 1916”.

El sacerdote, sin embargo, reconoce que el filme desborda su ambición al tratar en una hora estos cien años. “Son evidentes algunas lagunas debidas a falta de documentación por limitaciones archivísticas, o al cierre de la muestra de entrevistas a jesuitas, situados en Caracas, por problemas logísticos y económicos”. En total fueron cinco horas de entrevistas, un material que esperan poder emplear en otras obras audiovisuales.

El Papa Francisco, y el “Papa negro” el venezolano Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús

 

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