Iglesia: “Ni un muerto más”

ASÍ TE CONTAMOS LA INTERVENCIÓN DE LOS OBISPOS EN MASAYA

BARRICADAS: EL PUEBLO FRENÓ LOS SAQUEOS A NEGOCIOS EN MASAYA

Una multitud salió a recibir a los obispos cuando llegaron a Masaya a parar la represión.

 

La Prensa.– Por primera vez en tres semanas Masaya salió a las calles sin miedo. No temían al asedio, la intimidación y tampoco a las balas. La confianza se la dieron los obispos. Su llegada paró la represión policial, dio aires de paz a la ciudad y dejó un mensaje clarísimo: aquí no quieren ni un muerto más.

La ciudad había amanecido este jueves bajo ataques de antimotines y parapoliciales que intentaban quitar las barricadas, que los habitantes mantienen como una forma de protesta contra el gobierno del presidente Daniel Ortega y para protegerse de las turbas.

En las primeras horas hubo reportes de, al menos, tres personas muertas producto de la represión en los barrios Las Malvinas, 26 de Febrero, Héroes y Mártires y Las Flores, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Masaya es un bastión de las protestas antigubernamentales, donde civiles armados acuerpados por antimotines de la Policía Nacional han disparado a mansalva.   En la Catedral de Managua, preocupados por la escalada de represión que acechaba a Masaya desde el pasado martes, el cardenal Leopoldo Brenes y su obispo auxiliar, monseñor Silvio José Báez, oraban frente al Santísimo y pedían el cese de la represión. Al terminar, tomaron la decisión de viajar a Masaya para detener la violencia.

A las 10:00 a.m. salieron de Managua acompañados por el nuncio apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw, y un grupo de sacerdotes. A lo largo del camino decenas de personas salieron de sus casas y centros de trabajo para saludar la caravana de los obispos, ondearon banderas azul y blanco y elogiaron la hazaña de los religiosos.

Al llegar a Masaya una multitud los abrazó. Mujeres lloraban, ancianas rezaban desde sus aceras frente a altares improvisados con imágenes de La Purísima y otras caían de rodillas tendiendo pañuelos blancos sobre el piso y alzando sus manos al cielo.

Las campanas de las parroquias de la ciudad sonaron, esta vez no para anunciar ataques de policías y parapoliciales, sino para anunciar la llegada de los portadores de paz.

Masaya bajo ataque policial

“Damos gracias a Dios porque vinieron a salvarnos la vida. Nosotros somos gente de paz, no de guerra. Los últimos días han sido horribles, la policía acechando, uno se encierra por temor a que vengan las turbas a querer hacer algo”, dijo una mujer morena, de baja estatura y habitante del barrio San Jerónimo. En Masaya nadie quiere dar su nombre.

El padre Bismarck Conde, vicario de Masaya, también describió el encierro y asedio que han sufrido los habitantes de esta ciudad. “En las madrugadas han sacado jóvenes de sus casas, los parapoliciales han sembrado el terror y queremos que se vayan, porque hemos estado sitiados”.

La visita de los obispos dio a la ciudad un ambiente de liberación. En días anteriores las calles de Masaya lucían desoladas, los negocios estaban cerrados y la gente permanecía encerrada por temor a ser atacados por turbas que han disparado a mansalva.

 Masaya sangra, pero no se rinde

Pero este jueves, en medio de barricadas miles se abrieron paso para caminar junto a sus pastores que, desde la parroquia Nuestra Señora de la Asunción hasta la plaza de Monimbó, cargaron en sus manos al Santísimo en medio de cantos cristianos y consignas anti-Gobierno.

No más sangre

Al llegar a la plaza de Monimbó, la zona ya estaba repleta de gente. Los obispos con sus rostros sudados, bajo un sol inclemente y el ajetreo de la multitud, lograron entrar, auxiliados por una cadena humana.

“La Iglesia está aquí porque creemos en el Señor crucificado. Ese que fue crucificado por los poderes inhumanos, violentos y egoístas de este mundo. Queridos masayas, ustedes son un pueblo crucificado, martirizado y, por eso, estamos aquí, porque la Iglesia está donde se manifiesta el rostro sufriente de Jesucristo”, dijo Báez a la multitud.

El obispo abogó por la justicia sin venganza. “Si ustedes comienzan a imitar la misma actitud de los criminales que han venido a matar a Masaya, están siguiendo el camino para ocupar su lugar y no queremos más criminales en Nicaragua”.

“¡Que se vayan!”, respondió a gritos la multitud haciendo referencia al Gobierno, al que Báez mandó un mensaje.

“Quiero hacer un llamado a quienes han venido a matar a esta ciudad, quiero hacer un llamado a Daniel Ortega y Rosario Murillo: ni un muerto más en Masaya”, expresó con firmeza.

El cardenal Brenes relató que durante el camino hacia Masaya le impactó ver las lágrimas de ancianas y niños. “Por eso nos comprometemos a seguir orando. Por eso, repito, ni un muerto más”, agregó Brenes.

 

“Comandante Macha”

Nahomy Urbina, de 21 años, lucha por una Nicaragua libre. Lo hace desde el tranque del Colegio San José en Jinotepe, Carazo

La conocen como “Comandante Macha” o “La Macha”. Le dicen así, cuenta, porque tiene más amigos hombres que mujeres / La Prensa

Nahomy Urbina

MYNOR GARCÍA / La Prensa.– Con un mortero al hombro, una bandera azul y blanco que usa como capa y una máscara de gas para protegerse de los gases lacrimógenos, Nahomy Urbina, de 21 años, lucha por una Nicaragua libre. Lo hace desde el tranque del Colegio San José en Jinotepe, Carazo. Desde hace doce días ahí duerme, ahí come, ahí ha hecho amigos.

Nahomy podría ser una autoconvocada más, pero hay algo que la hace diferente: además de luchar por su país, ella lucha contra el cáncer. El pasado diciembre los médicos le diagnosticaron cáncer linfático. Eso, sin embargo, no ha sido impedimento para que desde el pasado 19 de abril saliera a las calles a exigir la salida de Daniel Ortega del poder.

La conocen como “Comandante Macha” o “La Macha”. Le dicen así, cuenta, porque tiene más amigos hombres que mujeres. De hecho, es una de las pocas mujeres que permanecen en ese tranque.

El año pasado, cuando los médicos le dijeron que tenía cáncer sintió que el mundo se le venía encima, que todo iba a acabar, pero eso ha cambiado, comenta. Hay días que ni siquiera se siente enferma, no siente ningún dolor. “Mucha gente decía pobrecita se va a morir, no me gustan que digan eso, porque aborrezco la lástima”, dice.

Entre morterazos y quimioterapia

Nahomy está bajo tratamiento. Tras una cirugía, debe recibir 12 sesiones de quimioterapia, de las que le quedan ya únicamente cuatro. “Ha sido bien duro y le agradezco a todas esas personas que me mandan mensajes lindos, me levantan el ánimo, porque uno con las terapias cae en depresión y esos mensajes de aliento son los que también me mantienen aquí en los tranques”, afirma. Hay días que se cansa más que otros, pero la lucha no la abandona.

La “Comandante Macha” ya es una cara conocida. Es originaria de Diriamba, pero en todo Carazo la gente sabe quién es y ahora la conocen en otros departamentos del país porque su historia y sus fotos han circulado en las redes sociales. Incluso, hay quienes han elaborado camisetas con una imagen suya cargando un mortero. Además de lanzar morteros, algo que aprendió en las marchas en Managua, es una de las que lidera las manifestaciones gritando las consignas con un megáfono.

Perdió el miedo

Los asesinatos que ha cometido el Gobierno, asegura, la hicieron perder totalmente el miedo. Al inicio, participaba en los plantones y manifestaciones. Después comenzó a ir a los tranques. Lo hacía por las tardes y regresaba a su casa a la medianoche, pero mientras aumentaba la represión y los ataques de grupos paramilitares y antimotines hacia los manifestantes, ella sintió que debía apoyar más y quedarse a dormir ahí, en los tranques. Y eso, es lo que ha hecho por los últimos doce días.

Al inicio, sus padres no estaban de acuerdo con lo que hacía, pero ahora la apoyan. “Yo entiendo que mis padres se preocupan por mí, hasta trataron de castigarme para protegerme, pero me puse en rebeldía y así salí a las calles”, dice.

A través de las redes sociales, asegura, ha recibido amenazas de muerte, pero eso no la asusta porque dice que la quieren meter en miedo para que abandone la lucha. “No siento miedo por mí, sino por mi familia y los muchachos, porque son unos niños, yo les digo mis cachorritos”, asegura.

Al igual que los decenas de miles de autoconvocados en Nicaragua, Nahomy está convencida que Ortega se tiene que ir. “La ambición de poder lo corrompió y lo convirtió en un asesino”, asegura. Y hasta que él no se vaya del poder, dice, ella tampoco dejará las barricadas.

Almagro, elecciones en marzo 2019

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, propuso este viernes ante el Consejo Permanente de esa organización que se realicen comicios nacionales y parlamentarios en Nicaragua para marzo de 2019, es decir en nueve meses como mínimo, aunque dejó abierta la posibilidad a que se realicen en agosto de ese año, es decir en 14 meses.

Según Almagro, que se hizo acompañar de su jefe de gabinete Gonzalo Koncke durante la sesión del Consejo Permanente,  el futuro de Nicaragua debe decidirlo el pueblo nicaragüense por medio de los instrumentos constitucionales y no una “élite política y social”.

“La secretaría general propone un camino de pacificación, entendimiento, apertura,  democratización, derechos humanos y justicia, un camino alternativo cobrará más vidas, por lo tanto no debe ser una opción”, dijo Almagro, quien lo primero que hizo fue expresar condolencias a las familias de las víctimas, a quienes les prometió justicia por parte de esa organización.

Las declaraciones de  Almagro se dieron minutos antes de la presentación de un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que concluyó que 212 personas murieron en el marco de las protestas pacíficas de ciudadanos, reprimidas por el gobierno de Nicaragua.

La sesión terminó con el anuncio del presidente del Consejo Permanente de la OEA, Andrés González, quien dijo que la próxima semana habría otro encuentro de los embajadores para abordar propuestas concretas de cómo el organismo apoyará a la Secretaría General en el trabajo sobre el tema de la democracia.

La declaración

De acuerdo con Almagro,  se debe trabajar una ruta institucional, pasando por reformas electorales, en el marco de los acuerdos que suscribió esa institución con el gobierno de Ortega en 2016, los cuales han sido cuestionados por la ciudadanía por su falta de transparencia.

“Se necesita una respuesta política, esencialmente una respuesta política desde  el poder.  En la política no tiene sentido prevalecer sobre la voluntad popular, es la voluntad popular la que debe prevalecer, hay que hacerlo con elecciones, contando los votos. Las elecciones deben ser pronto. El tiempo va en contra de Nicaragua, el paso del tiempo significa más represión, más violencia, más muerte”, urgió Almagro.

El funcionario de la OEA citó que se debe cumplir el cronograma de trabajo, planteado por esa organización el pasado dos de junio, que contempla rehacer el registro electoral y coloca como plazo para presentar la propuesta de reforma electoral al organismo en enero de 2019, lo que según los críticos le permitiría a Ortega terminar su período presidencial.

“Todos y todas las nicaragüenses son los dueños de su país”, afirmó Almagro durante la sesión al realizar una propuesta que, al menos en la fecha para la realización de comicios, coincide con la propuesta realizada en un cronograma por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), quienes el pasado 7 de junio le presentaron a Ortega una agenda para democratizar el país, la cual incluye, la propuesta de elecciones anticipadas, así como una renovación del poder electoral y judicial.

La sociedad civil, empresarios, universitarios, partidos de la oposición política, tienen años de denunciar ante la OEA que en Nicaragua el sistema electoral en manos de Ortega ha cometido múltiples fraudes electorales, por lo que no existen condiciones para votar de manera confiable y transparente.

Almagro consideró “urgente” abordar la crisis de Nicaragua y consideró además que los responsables de la violencia deben “comparecer ante la justicia y pagar por sus crímenes”, acciones que el gobierno de Daniel Ortega, no asume, debido a que existen evidencias de que quienes ejecutan los asesinatos son policías y paramilitares.

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