FyA: Superar la dependencia…

 

ENSEÑAR con espíritu emprendedor

ALIANZAS para garantizar que los estudiantes no pierdan clases por falta de comida

 

MARÍA VICTORIA FERMÍN / El Nacional – El Colegio Jesús Maestro, localizado en lo alto del barrio José Félix Ribas de Petare, es una de las diez primeras escuelas del movimiento educativo popular Fe y Alegría que se levantaron en el país.

El plantel es dirigido por religiosas de la congregación “Las Discípulas de Jesús”, que en 1968 asumieron el reto de construirlo en un terreno donde solo había un galpón oscuro.

Hoy tienen 743 alumnos de primer nivel de preescolar a sexto grado de primaria y, así como en otras escuelas públicas, han identificado que algunos niños y niñas no asisten  a clases por falta de comida en sus hogares.

Deivis Torres, subdirector, contó que a  la institución no llega el Programa de Alimentación Escolar, pero que como paliativo pretenden establecer alianzas con empresas privadas para garantizar el desayuno o almuerzo de alumnos que estén en las situaciones más críticas.

Torres advirtió que a pesar de las dificultades, la red de Fe y Alegría, que esta semana celebró su 62º aniversario, continúa haciendo el trabajo que más los motiva. Los estudiantes desarrollan proyectos que ellos mismos escogen en relación con su contexto y las experiencias que se vivan en sus comunidades.

El objetivo es la formación de seres críticos y analíticos, que sean capaces de dar respuesta a situaciones problemáticas como las que se viven ahora en el país.

“Usualmente en las escuelas te dan la receta, te dicen qué hacer con esto y aquello, ¿pero qué pasa si falta un ingrediente? Hay que saber cómo resolver y eso se relaciona con el emprendimiento”, recalcó.

Proyectos

Yeleandra Bellorín, promotora del Centro de Recursos para el Aprendizaje, contó que muchos de los proyectos en curso se relacionan precisamente con cómo alimentarse en tiempos de escasez, así como la elaboración de productos que también están ausentes en los anaqueles: jabón de baño, champú y desodorante.

Destacó que a través de los recursos con los que cuentan fomentan la investigación para que los estudiantes analicen por qué algo ocurre. “Uno de los ejes transversales de Fe y Alegría es el acceso y conocimiento de las tecnologías de la información y comunicaciones. El Jesús Maestro está dotado con un salón de telemática, de robótica y hasta cuentan con pantallas interactivas”, dijo.

Integración

El profesor Ángel Chong explicó que la dinámica escolar hace necesario que padres y representantes se involucren en  las actividades diarias de sus hijos .

Recordó que al principio del período académico los docentes y directivos seleccionan a un grupo de estudiantes y visitan sus hogares para tener una visión de cómo viven y qué retos afrontan.

“Es parte del proceso diagnóstico que hacemos. A veces te encuentras un hogar con dos habitaciones y te preguntas, ¿dónde está el espacio para que el niño estudie?”, añadió Torres.

Los educadores destacaron que afortunadamente registran pocos episodios de inseguridad. “Como la comunidad está involucrada con la escuela, la cuida. Ahí estudian sus hijos. Los mismos docentes que no somos de la zona nos sentimos seguros al ir a trabajar”, señaló Bellorín.

Dato

El movimiento educativo popular tiene como fuente de financiamiento propia la Gran Rifa Fe y Alegría, que realizan hace más de 50 años para la ampliación de las instituciones y dotación de recursos. Cada plantel recibe 60% del dinero recolectado en el proceso. Este año el ticket tendrá un costo de 300 bolívares y se puede adquirir en los centros educativos y varias entidades bancarias.

 

“Aprendemos y Emprendemos”

 

ANTONIO PÉREZ ESCLARÍN / FyA:-  Fe y Alegría cumplió 62 años de trabajo creativo y audaz  (5.3.2017) para brindar  a los alumnos de los  sectores más empobrecidos una genuina educación de calidad, que desarrolle sus potencialidades humanas y ciudadanas, y los capacite para el trabajo productivo. Hoy se insiste en que el derecho a la educación es derecho al aprendizaje. Aprendizaje permanente, desde la cuna hasta la tumba.

De ahí la necesidad de leer la calidad de la educación desde el aprendizaje de los estudiantes.

Los docentes enseñan, pero  ¿aprenden los alumnos? ¿Para qué les sirve lo que aprenden?

¿Aprenden a ser mejores, a convivir con los otros diferentes, a resolver problemas, a aprender a lo largo y ancho de toda la vida? ¿Aprenden a ser conscientes de la realidad que están viviendo, a ser cada vez más  competentes y productivos y a comprometerse en la construcción de un mundo nuevo?

Por ello, Fe y Alegría viene trabajando desde hace ya muchos años  por una educación que enseñe a aprender, a comprender y emprender.  Para ello, hay que garantizar a todos las herramientas esenciales para un aprendizaje autónomo y permanente: lectura de todo tipo de textos y del contexto, de la imagen y los nuevos lenguajes digitales;  escritura como un medio privilegiado para enseñar a pensar, a argumentar, a producir, a  crear, a comunicarse; pensamiento lógico, matemático  y científico;  solución de problemas;  ubicación en el espacio y en el tiempo;  y las actitudes esenciales para seguir aprendiendo y emprendiendo: curiosidad, experimentación, investigación, trabajo en equipo, deseos de hacer las cosas cada vez mejor, exigencia, esfuerzo, audacia,  responsabilidad…

Muy conscientes de que Venezuela tiene que superar la cultura rentista y sustituirla por una cultura productiva, lo que exige que  la educación  promueva  la creatividad y la productividad, más que la repetición y reproducción, Fe y Alegría viene privilegiando la educación para el trabajo mediante la educación técnica y tecnológica, la capacitación  y la formación en competencias laborales, con el fin de mejorar la empleabilidad de los estudiantes, preparando personas cualificadas para desenvolverse en el mercado laboral. De ahí que cada día se esfuerza más y más por estrechar alianzas con el mundo empresarial y productivo, de modo que sus programas vayan respondiendo a las exigencias laborales del entorno y del país.

Junto a esto, ante  la velocidad de los cambios, la creciente precariedad del empleo y la necesidad de romper con la cultura de que “el Estado debe dárnoslo todo”,   Fe y Alegría está proponiendo cada vez con más vigor la necesidad de aprender a emprender. El emprendimiento va a posibilitar  a muchas personas lograr su independencia y estabilidad económica, mediante la creación de sus propias empresas, negocios o proyectos productivos,  y pasar  de empleados a  empleadores. Ser un  emprendedor significa ser competente y audaz, pero para Fe y Alegría, poseer también  una profunda cultura humana y ciudadana  para abrir caminos económicos diferentes y promover una economía solidaria, donde se fomente la cooperación y el apoyo mutuo, en el horizonte de la transformación social y el desarrollo humano sustentable.

 

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