Francisco recibirá a obispos de Venezuela

Los prelados de la CEV serán recibidos por el Papa Francisco

 

CONSTITUYENTE DE MADURO LLEVARÍA a Venezuela  al comunismo,” advierte Mons. Padrón  – 2 Jun 2017

JESUITAS DE VENEZUELA, “horrorizados con la realidad de miseria, persecución, exilio y muerte que estamos viviendo”.

 

VATICANO / ACI.- La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este lunes que el Papa Francisco recibirá a un grupo de obispos de Venezuela para hablar sobre la crisis actual.

Greg Burke, director de la Oficina de Prensa del Vaticano, informó que el Santo Padre recibirá al Consejo de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Venezuela el próximo jueves 8 de junio.

El encuentro, señala Burke, “ha sido solicitado por la misma Conferencia Episcopal que desea hablar con el Papa sobre la situación de Venezuela”.

Los prelados que serán recibidos por el Papa son Mons. Diego Padrón, Presidente de la CEV; Mons. José Luis Azuaje, primer Vicepresidente; Mons. Mario Moronta, segundo Vicepresidente; Mons. Víctor Hugo Basabe, Secretario General y los Cardenales Jorge Urosa Savino y Baltazar Porras, presidentes honorarios.

Desde hace dos meses, las protestas contra el régimen venezolano no se detienen. Los manifestantes sufren la violencia y la represión por parte de las fuerzas del orden.

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó a una Asamblea Constituyente el 1 de mayo para modificar la Carta Magna de 1999, aprobada por Hugo Chávez. El anuncio del mandatario fue rechazado por la oposición y por varios países de la región, lo que llevó a la OEA a realizar una sesión el miércoles 31 de mayo para tratar la crisis venezolana.

Sin embargo, por falta de acuerdo, los miembros de la OEA decidieron suspender la reunión y seguir trabajando en una declaración antes de la asamblea general que se realizará en México del 19 al 21 de junio.

Además, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), afirmó en un fallo difundido el miércoles que “no es necesario ni constitucionalmente obligatorio un referéndum consultivo previo para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”.

Esta decisión también fue criticada, incluso por la Fiscal General, Luisa Ortega, que pidió una aclaración al Tribunal, pues considera que el proceso de la Constituyente vulnera la participación popular.

En una reciente entrevista concedida al diario español ABC, Mons. Diego Padrón, indicó que el Episcopado también rechaza la Constituyente porque “es innecesaria” y porque “el pueblo no necesita una nueva Constitución”, sino “comida, medicina, seguridad y un camino electoral, respeto a la soberanía del pueblo”.

El Presidente del Episcopado advirtió que “en Venezuela mueren personas por falta de alimentos y medicinas. La gente come de la basura. Hay un 11% de desnutrición infantil, según Cáritas. El Gobierno no atiende a la población infantil menor de 5 años. La desnutrición es un fenómeno irreversible”.

Sin embargo, “ante una situación tan dura, el Gobierno solo presenta una (Asamblea Nacional) Constituyente que no se corresponde con necesidades importantes, como la apertura de un canal humanitario”.

 

Arturo Sosa SJ., Rafael Garrido SJ. y Arturo Peraza SJ.

 

Jesuitas “horrorizados”

El P. Rafael Garrido, Provincial de la Compañía de Jesús, en nombre de los jesuitas de Venezuela, se dirige a la opinión pública para emitir el siguiente comunicado:

Junto con la inmensa mayoría de los venezolanos, nosotros religiosos de la Compañía de Jesús en Venezuela estamos horrorizados con la realidad de miseria, persecución, exilio y muerte que estamos viviendo.

Ante Jesús crucificado y el pueblo crucificado nos preguntamos ¿qué hemos hecho y hacemos por Venezuela y qué debemos hacer para que los venezolanos cuanto antes superemos esta situación y emprendamos el camino de vida para todos?

Agradecemos a nuestros obispos que, unidos a la Santa Sede,  han levantado, con claridad y valentía, su voz de venezolanos seguidores de Jesús y de pastores exigiendo  un rápido y profundo cambio de esta realidad de muerte causada por el empeño en imponer un proyecto totalitario  que ha fracasado en todas partes.

El Papa Francisco y la Santa Sede nos dicen:

“Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas  a la grave crisis  humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población”. 

Nuestros obispos subrayan que no saldremos de la ruptura democrática mientras no sean respetadas la Constitución y los derechos humanos, se mantenga anulada a la Asamblea Nacional electa, sigan y se incrementen el número de presos, exiliados y perseguidos políticos, y no se realicen elecciones libres para que el pueblo soberano elija sus representantes en todos los niveles e instancias, como lo exige la Constitución. La Iglesia, interpretando  el clamor del pueblo, exige la inmediata apertura de la ayuda humanitaria internacional en medicinas y alimentos y la pronta apertura  a todas las iniciativas  para la activación de una economía productiva  con libre iniciativa  comprometida con el bien común y una Fuerza Armada no partidista que respete y defienda la Constitución.

Nosotros los jesuitas en esta dramática hora nos sentimos llamados a acompañar a la gente y a sacar lo mejor de lo que hemos recibido de Jesús de Nazaret y su Iglesia: poner a los pobres de Venezuela en el centro de nuestras vidas y trabajo y aportar el espíritu del Evangelio para discernir los caminos de vida con el fin de lograr la necesaria reconciliación de todos los venezolanos. Sólo el amor construye; el odio mata, divide y destruye. Pedimos a los venezolanos de diversos sectores, mirar al rostro dolorido de quienes consideran estar más lejos y en nombre de Jesús abrazarlos para juntos rescatar la democracia y la pacífica construcción del bien común. No seremos capaces de producir la nueva Venezuela unida, honesta y productiva mientras no estemos convencidos de que los pobres  deben estar en el centro de la nueva Venezuela democrática como sujetos activos de la política y de la economía. El eje central de la Venezuela productiva  ha de ser la oportunidad de trabajo digno para todos en la producción exitosa en nuestras fábricas, campos abandonados y centros de servicios.

Prolongar la actual dramática situación con jóvenes sin esperanza, exiliados y perseguidos, resulta criminal. El tiempo urge y debemos buscar sin demora la transición a una Venezuela reconciliada e inclusiva. Cada día que se demora aumenta la muerte y la miseria, el éxodo y la desesperanza. Con gran dolor, lamentamos el asesinato de jóvenes durante los últimos meses.

La Compañía de Jesús tiene una presencia educativa variada en universidades, colegios, centros educativos populares de Fe y Alegría… Desde ahí queremos levantar un grito de alarma y de esperanza: se está ahogando la buena educación y con ello el futuro de los niños y jóvenes, tanto en la formación de personas en sus competencias profesionales, como en su formación en valores cimentados en el amor y la solidaridad. Faltan educadoras y educadores, se está matando su tan necesaria vocación y se ahogan las instituciones educativas. Nada es más urgente e imprescindible que la renovación de toda la educación con una amplia invitación a que la sociedad entera sienta y desarrolle su responsabilidad educativa,  junto con su estado democrático. Necesitamos que florezcan múltiples iniciativas apoyadas por el presupuesto público y por las empresas productivas con colaboración activa de las familias en su mantenimiento y desarrollo integral. Con una pobre educación para los pobres Venezuela no tiene futuro. Lamentablemente la educación en todos los sectores y niveles vive en una gran crisis.

Los jesuitas trabajamos junto con decenas de miles de personas, animados por la vida, vocación y trabajo “a mayor gloria de Dios”. Jesús nos enseña que  la mayor gloria de Dios es que vivan dignamente los hombres y mujeres y que esa nueva vida no es posible construirla con el odio y la muerte. Agradecemos su generoso trabajo en condiciones difíciles y con recursos económicos precarios.

En esta hora los venezolanos no claman por el cambio de la Constitución, sino por su cumplimiento.  Como muy bien han dicho los obispos, ahora una Asamblea Constituyente es innecesaria y contraproducente: “Lo que necesita  y reclama  el pueblo, en primer lugar, es comida, medicinas, seguridad, paz y elecciones justas”.

Nuestro seguimiento de Jesús en esta hora trágica nos llama a que el lema ignaciano “en todo amar y servir” se centre en la pronta superación de esta agonía y en la renovación espiritual empeñada en la reconciliación y encuentro como constructores de la nueva Venezuela de esperanza y vida.

Pedimos al Espíritu Santo que nos confirme en la construcción de un país con posibilidad de vida digna para todos.

 Rafael Garrido, S.J.

Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela

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