Estudiantes urgen nuevo paro

– DESDE QUE COMENZARON LAS PROTESTAS LA ALIANZA CÍVICA REALIZÓ DOS PAROS NACIONALES

-CUANDO LA CATEDRAL SE CONVIRTIÓ EN HOSPITAL…

 

Managua / DPA.- Una agrupación estudiantil de Nicaragua que integra la opositora Alianza Cívica emplazó hoy al sector privado a convocar con urgencia un paro (huelga) nacional y les acusó de ser “cómplices” del Gobierno de Daniel Ortega.

En un comunicado publicado en las redes sociales, la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia (CUDJ) rechazó la captura de siete jóvenes líderes estudiantiles el pasado fin de semana en León (occidente), que se cree serán procesados por graves delitos, incluyendo el de terrorismo, explicó DPA.

“Durante años, la empresa privada ha sido cómplice del régimen. La inoperancia política del sector privado en la Alianza Cívica nos está costando vidas y libertad. Paro nacional ya”, señaló el informe.

 Según los universitarios, hace casi dos meses les pidieron a cuatro grupos empresariales “declararse en desobediencia fiscal, que se pronunciaran individualmente exigiendo la renuncia de Ortega y que establecieran la ruta para llamar a un paro nacional indefinido”, pero no obtuvieron “ni una respuesta”.

 “Hoy, siete de nuestros compañeros de la CUDJ han sido acusados de terrorismo y homicidio. Nuestros compañeros de la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) y del Movimiento 19 de Abril de León están siendo acusados arbitrariamente por los delitos de “terrorismo, homicidio, incendio, secuestro, robo con intimidación y amenazas de muerte”, advirtió la CUDJ.

El llamado de los estudiantes fue dirigido a cuatro grupos privados representados en la Alianza Cívica: el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP),la Cámara de Comercio Americana-Nicaragüense (AMCHAM), la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo (FUNIDES) y la Federación de Asociaciones de Ganaderos (FAGANIC).

 Desde que comenzaron las protestas en abril pasado, la Alianza Cívica realizó dos paros nacionales de 24 horas considerados exitosos. 

El sector privado se ha mostrado renuente a participar en una huelga indefinida alegando que ello causaría más desempleo, además de los casi 250.000 trabajadores cesados desde abril.

Sectores de la oposición a Ortega han urgido a la Alianza Cívica a ejercer más presión sobre los empresarios y hasta han pedido excluirlos de la coalición, por considerar que temen que pacten un acuerdo con el Gobierno “a espaldas del pueblo”.

En años recientes y hasta el 18 de abril, el Gobierno mantuvo una llamada “alianza estratégica” con el sector privado y los sindicatos, la cual, según Ortega, era clave para la estabilidad y el avance económico.

 La Alianza Cívica se formó con estudiantes, empresarios y sociedad civil de cara a un diálogo nacional con Ortega que se inició en mayo y quedó suspendido en julio, y que trataba de resolver la grave crisis, que en cuatro meses ha dejado casi 450 muertos y 2.800 heridos, según organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos.

El Gobierno registra 198 muertes en el mismo período. Ortega ha dicho que perseguirá y arrestará a los responsables de esos crímenes, a quienes identifica como “sectores terroristas y golpistas” y “grupos de derecha financiados desde el exterior”.

En las más recientes redadas de opositores han sido detenidos ex militares y ex guerrilleros sandinistas, varios de los cuales fueron compañeros de Ortega durante la lucha contra el dictador Anastasio Somoza en la década de 1970 o bien trabajaron a su lado durante la revolución (1979-1990).

Otros conocidos disidentes del partido sandinista han sido amenazados de muerte y obligados a abandonar el país o a esconderse en “casas de seguridad”, según informaron medios de prensa.

Padre Herrera, rector de la Catedral de Managua

El Asalto a la Catedral

Padre Luis Alberto Herrera. La Catedral de Managua cumple 25 años y esta celebración está marcada por los momentos difíciles de abril, cuando se refugiaron allí más de 800 jóvenes protestantes que fueron asediados por policías y turbas.

Este templo “se volvió, como el Papa Francisco dice, un hospital de campaña”, afirma el sacerdote.

Las históricas imágenes de centenares de estudiantes universitarios refugiados en la Catedral de Managua, luego de ser agredidos por fuerzas policiales que intentaban disolver las protestas contra el Gobierno en abril pasado, marcarán este año la celebración del 25 aniversario de la construcción de ese templo.

Un 4 de septiembre de 1993, el cardenal Miguel Obando, entonces, arzobispo de Managua, consagró a la nueva catedral de los capitalinos.

El sacerdote Luis Alberto Herrera, rector de la catedral desde el pasado 8 de febrero, indica que este 1 de septiembre se realizará una misa solemne en celebración de los 25 años del principal templo de la Arquidiócesis de Managua.

Para esta conmemoración, eligieron el lema: Catedral es…“una madre de corazón abierto que acoge al pecador”. Es un mensaje inspirado “en razón de lo que pasó en abril”, comenta Herrera en esta entrevista.

¿Qué significa ser rector de la catedral?

Significa representar nada más y nada menos que al obispo de la Arquidiócesis en los momentos en que él no está. El párroco de la catedral es el obispo, pero después del obispo es el rector el que lleva, digamos así, la voz cantante a nivel pastoral de la catedral. Después del rector vienen los Vicarios parroquiales de la catedral, que colaboran conmigo en el andamiaje pastoral.

La administración la llevan las religiosas de Cristo Rey, en este caso sor Arely. Ella lleva la administración en cuanto a todo lo que son los gastos; todo lo que conlleva al mantenimiento de la catedral está bajo la administración de las hermanas de Cristo Rey.

En la celebración de los 25 años de la catedral, ¿cuál será el mensaje para los feligreses?

Vamos a transmitir que la catedral es una madre que acoge a todos, parafraseando un poco al papa Francisco, quien dice que la Iglesia es una madre que acoge al pecador. La catedral es eso, una madre que acoge a todos, sin distingo de color, ni de raza. Escogimos ese lema en razón de lo que pasó en abril. La catedral ha sido de puertas abiertas para acoger a todos a nivel espiritual. En los próximos días habrá una exposición de fotos de cuando se estaba construyendo la catedral, cuando quedó terminada. Habrá videos de testimonios del personal de la catedral. El sábado 1 de septiembre a las 9:30 a.m. será la celebración solemne que la preside el señor cardenal Leopoldo Brenes, vendrán los señores obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

¿Esperó en algún momento vivir una experiencia como los sucesos de abril?

Nunca me imaginé vivir lo ocurrido aquel 19 y 20 de abril. En febrero, cuando me nombran rector de la catedral, vengo a trabajar con mucho entusiasmo y encuentro proyectos como el de preparar la celebración de los 25 años de haberse construido la catedral, buscar; por ejemplo, un nuevo sistema de audio en la catedral, que sea eficiente, porque el que tenemos no resuelve mucho que digamos, pero nunca imagine esa situación que vivimos en abril, que fue bastante fuerte. Comenzamos a ver la marcha de protesta de los jóvenes, cuando se decide poner una deducción del 5% a los jubilados que reciben su pensión y toda la reforma a la ley del INSS. Miramos la protesta de los jóvenes y comenzamos a ver que la policía inicia a reprimir en Camino de Oriente, a ver como agarran a los chavalos y a los mismos periodistas a los que les arrebatan las cámaras, pero hasta ahí nosotros no nos imaginábamos más nada, creo que también el Gobierno pensó: ya los reprimimos y se acabó el asunto como muchas veces ha pasado, pero esto se les salió de las manos; ni ellos mismo lo esperaban.

¿Esperó primero una orientación del cardenal Brenes para abrir las puertas de la catedral el 19 de abril?

Cuando miramos que los jóvenes venían buscando el auxilio, lo primero fue salvar las vidas, se abren las puertas de la catedral y después se comunica al señor arzobispo, que no nos deja en mal y nos dice: si claro, hay que apoyar a los muchachos, que se resguarden ahí. Prácticamente, fue una acción en conjunto porque estábamos en comunicación con el señor cardenal, por teléfono estábamos valorando las decisiones. Cuando se ve que los chavalos toman fuerza, comienza la represión propiamente de la policía; inician a disparar a los jóvenes y, entonces, corren a la catedral y piden auxilio. Pero pensábamos que entrando a la catedral todo estaría tranquilo, o sea, ya la policía no iba a seguir reprimiendo, el susto de nosotros es que comenzamos a ver heridos, comienzan a entrar a la catedral jóvenes heridos e inician los jóvenes que son médicos y estudiantes de Medicina a atender a los heridos. A esa hora, a mover bancas y ponerlas como camillas para improvisar un puesto médico, para comenzar a curar a quienes ven
ían heridos, entonces, miramos que la situación se complicaba. Comenzó el ataque no paraba, recuerdo que fue desde el mediodía, toda la tarde, no paraban los balazos y con francotiradores allá en el estadio nacional (costado noroeste de la catedral).

¿Qué fue lo primero que le dijeron los jóvenes, a usted?

Ellos pidieron que les prestáramos el templo para atender a los heridos y que estaban necesitando toda la dispensa para atenderlos, agua oxigenada, gasas; y se comenzó a subir en las redes sociales de lo que se urgía en el templo y comenzó a llegar la ayuda y facilitamos la entrada de toda esa ayuda. Me llamaba la atención ver a los muchachos en la dinámica de organizar el hospital improvisado en la parte donde están los confesionarios, ahí acomodaron las bancas, agarraron los palos de lampazos para colgar los sueros, vimos el ingenio de los jóvenes para salvar las vidas.

En 25 años de historia de la catedral, ¿este es el momento más impactante socialmente hablando?

La catedral está en un punto estratégico para todo. Siempre es una tentativa a que cualquier cosa puede pasar en la catedral. En años anteriores, cuando el partido de gobierno era oposición, continuamente se tomaban la catedral y se iban, pero nunca bajo represión militar como esta vez. Antes venían, se tomaban la catedral, exigían hablar con el cardenal Obando, o con monseñor Eddy (Montenegro), que muchas veces medió en esas situaciones. El antiguo rector, que era el padre Bismarck Conde, que ahora es párroco de la Asunción en Masaya, también mediaba en aquellos momentos, pero nunca como llegar al punto de mover todas las bancas y atender heridos y escuchar a los chavalos llorar de dolor por las heridas de bala. Eso nunca lo habíamos visto. Lo que también nunca nos imaginamos es el ataque de la policía irrumpiendo en la catedral; tampoco la policía imagino lo que haríamos, lo que quiero decir claramente es que nosotros estábamos filmando cuando ellos irrumpieron brutalmente disparando en los terrenos de la c
atedral. Ellos salieron diciendo que era mentira y en cuanto no más hacen eso, yo subo el video que hicimos de ese ataque policial al Canal 12, y ahí aparece claramente cómo entró la policía disparando. Nunca imaginamos que entrara así la policía; eso fue entre las 4:00 p.m. y 5:00 p.m., irrumpieron con turbas, entró la policía, era gente organizada, con estrategias militares.

¿La vida de todos corría peligro aún dentro de la catedral?

Yo solo decía: Señor ten misericordia de nosotros, de estos muchachos sobre todo. Fue un momento difícil. Mientras el padre Leonel Alfaro trataba de lidiar para que las turbas se fueran y dejarán en paz a los jóvenes, por la parte donde está la cruz (al frente de la catedral), yo estoy en la parte de atrás de la catedral, tratando de contener a las turbas. Uno de ellos me dice: ‘me saca ya a todos esos jóvenes, es una orden’. Pero, le contesto: vos no me das órdenes. El turba insistía en decirme: ‘nosotros tenemos órdenes que tienen que salir ya y nuestra misión termina aquí, no le vamos a hacer nada, hay un bus donde vamos a trasladar a los estudiantes a sus casas’. Pero, yo le dije que no, que jamás ni nunca. ‘Pero es orden de arriba’, me insistía. Yo di la vuelta y lo dejé hablando. En ese momento yo me dije: o no me dispara o me mata aquí mismo, sentí temor porque (él) estaba armado y encapuchado, nunca le quité la mirada de sus ojos; caminé despacio desde la entrada trasera de la catedral a la sacristía.
Soy de Dios y me mata, dije al dar la vuelta. Vimos salir; por ejemplo, al padre Leonel Alfaro y a otros sacerdotes bajo balas para meter a los chavalos a la catedral en esos días y como las balas pasaban por encima de la cabeza de uno de los seminaristas que acompañaba al padre Leonel. Sor Arely, inclusive hizo eso, simplemente salimos porque eran vidas que estaban en peligro.

¿Esto es el principal acontecimiento que marca la celebración de los 25 años?

Ha sido la expresión social más grande en estos 25 años. Antes, las protestas eran por el 6%, ellos mismos, cuando el partido de gobierno estaba en la oposición, protestaban, quemaban llantas, buses. Ya se les olvidó cuando protestaban en la UCA, pero nunca con la magnitud de abril pasado. Hay muchas experiencias bonitas, el solo hecho de tener una catedral después del terremoto de 1972, era la única Diócesis que no tenía catedral construida; el hecho de haberla terminada después de lo que costó, la visita del papa Juan Pablo II. Muchas cosas han marcado estos 25 años, pero esto sería como el evento más fuerte, porque la catedral se volvió, como el papa Francisco dice, un hospital de campaña. El papa Francisco habla que quiere una Iglesia que esté siempre abierta para el que la necesite. Y la gente, en una marcha, correspondió al gesto de los sacerdotes a nivel nacional. La gente miró la entrega de sus sacerdotes, no solo en este momento, sino a lo largo de la historia. Hay momentos más intensos que otros, pe
ro siempre hay disponibilidad de los pastores de salir al frente. El mercenario, como dice el evangelio, ve el peligro y huye, negocia con tal de no arriesgar su vida.

¿Cuántos jóvenes albergó la catedral?

Sé que un alfiler no alcanzaba en el interior de la catedral en esos días (19 y 20 de abril), era una cantidad de jóvenes increíble, se sentía una presión de calor espantosa. Fueron entre 800 y 1,000 jóvenes los que fueron refugiados. A partir de ese momento se suspendieron las misas en el templo, un poco más de un mes, las misas se celebraron en el salón, en el auditorio donde se reúne el clero, porque comenzó a venir ayuda, víveres para los jóvenes. Nuestra mayor satisfacción es que hemos servido, hemos querido hacer presente a Cristo y la Iglesia en el servicio.

¿Trató el Gobierno negociar la salida de los estudiantes?   

Una noche cortaron la energía eléctrica a eso de las 8:00 p.m. (el 20 de abril), como a las dos horas restauraron el servicio y mandaron a la ministra de Gobernación a mediar para sacar a los jóvenes, pero la idea del Gobierno era sacarlos como a las 10:00 p.m. con unos buses que ellos mismos iban a poner con la policía. Entonces, los sacerdotes les dijimos que en ningún momento, aquí estuvo la ministra de Gobernación reunida con los sacerdotes. La propuesta de la ministra era que la policía ponía dos buses para que los jóvenes salieran para irlos a dejar a cada uno a sus casas y que ella garantizaba que no les iban a hacer nada a los jóvenes. Entonces, dijimos no. Y consultamos a los chavalos y ellos dijeron que no, que era un atentado. Nosotros le hicimos una propuesta a la ministra; que los estudiantes salieran a las 7:00 a.m. con todos los medios de comunicación, en presencia de la ministra como se debe hacer como garantía de la entrega de cada muchacho a sus padres de familia. Ella hizo sus llamadas, terminó aceptando la propuesta y se llegó a ese acuerdo. Pero después, ya entre las 4:00 p.m. y 5:00  de la madrugada, todos los chavalos se fueron, vinieron padres de familia por sus muchachos. Cuando eran las 6:00 a.m. (el 21 de abril), llamé a la ministra y le dije: mire, mejor ya ni venga, porque ya se fueron todos. Una parte se fue en la noche, porque vinieron unos de la empresa privada y pusieron a disposición sus vehículos para irlos a dejar a sus casas.

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