El Papa a Fátima

 

JUAN VICENTE BOO / ABC.–   A dos días de su viaje a Fátima este viernes, el Papa Francisco ha afirmado que viaja «como peregrino para confiar a la Virgen el destino temporal y eterno de la humanidad, y para suplicar las bendiciones del cielo».

Su viaje, en el centenario de las apariciones, incluirá el sábado la canonización de los dos pastorcitos que fallecieron muy jóvenes: Jacinta y Francisco.

Con gesto serio, el Santo Padre ha pedido el miércoles a decenas de miles de participantes en la audiencia general: «uniros a mí, como peregrinos de la esperanza y de la paz. Que vuestras manos alzadas en oración sigan sosteniendo las mías».

En una plaza de San Pedro azotada por ráfagas de viento, el Papa ha presentado a María de Nazaret «como una de tantas madres de nuestro mundo, valientes al máximo cuando se trata de acoger en el propio seno la historia de una nueva persona que nace».

Francisco hizo notar «un rasgo muy bonito de la psicología de María: no es una mujer que se deprime ante las incertidumbres de la vida, especialmente cuando parece que nada está yendo bien. Ni tampoco es una mujer que proteste con violencia o que arremeta contra el destino cuando muestra con frecuencia su rostro hostil».

Según el Santo Padre, María es, en cambio, «una mujer que escucha y que acoge la existencia como se presenta, con sus días felices y con sus tragedias, hasta el momento más oscuro de ver a su hijo clavado en la cruz».

Comentando su presencia en ese momento cruel, cuando todos los discípulos excepto Juan habían huido, el Papa ha afirmado que «las madres no traicionan», y que resulta difícil decir si es más dura «la muerte de un inocente en la cruz o la agonía de una madre que acompaña los últimos instantes de la vida de su hijo».

Al margen del texto escrito, el Papa ha añadido con admiración que «muchos de nosotros hemos conocido mujeres fuertes que han soportado tantos sufrimientos de sus hijos». Son la imagen de María de Nazaret, que acompañaba serena y «con toda naturalidad» a los apóstoles en las sucesivas jornadas de desconcierto y temor.

Francisco ha concluido con una invocación: «Que María, la madre que Jesús nos ha regalado a todos, sostenga nuestros pasos en los momentos de dificultad».

En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Papa ha recordado que «hoy celebramos la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español y maestro de vida espiritual. Pidamos por todos los sacerdotes, para que sean siempre una imagen transparente de Jesús, Buen Pastor».

Papa: peregrino a Fátima para rogar por la humanidad

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