El Cairo: 3 Papas y 1 Mufti

Cuatro líderes religiosos dispuestos a ahuyentar el odio / fotomontaje: Raúl Azuaje

 

EL PAPA FRANCISCO: 18º VIAJE apostólico internacional

3 PAPAS CRISTIANOS…Y 1 MUSULMÁN en El Cairo: Francisco, Bartolomé, Teodoro y el Gran Muftí Ahmed Al-Tayeb

ESTARÁ HOY Y MAÑANA EN EGIPTO: un país donde la minoría cristiana ha sido objeto de varios ataques terroristas.

 

RV .– El Papa ha iniciado su viaje a Egipto como “peregrino de paz al Egipto de paz”, como él mismo afirmó en un tuit, ayer, en la vigilia de su décimo octavo viaje apostólico internacional y como dice también el logo de esta visita al país que dio refugio a la Sagrada Familia.

Tampoco en esta ocasión Francisco faltó a su cita en la Basílica de Santa María la Mayor, donde se dirige antes de cada viaje para encomendar su misión a la Virgen, la Salus Populi Romani.

Se trata del tercer país de mayoría musulmana que el Papa Francisco visita, después de Turquía y Azerbaiyán, y todo el país está listo para recibirlo.

Un viaje bajo el signo del diálogo y de la fraternidad, en un momento muy difícil para esta tierra, herida por los atentados terroristas que han golpeado a la minoría cristiana pero cuyas consecuencias son pagadas por toda la población. (MCM – RV)

 

Sin temor al extremismo

JUAN SEBASTIÁN JIMÉNEZ HERRERA   / El Espectador.– El Sumo Pontífice estará hoy y mañana en Egipto: un país donde la minoría cristiana ha sido objeto de varios ataques terroristas.

“Por favor, recen por mi viaje de mañana a Egipto como peregrino de paz” , trino ayer el papa Francisco. El Sumo Pontífice ha preferido encomendarse a la fe de millones de creyentes, antes que a la seguridad de un carro blindado, para su visita a Egipto.

Francisco estará hoy y mañana en ese país, reunido con el jeque Ahmed Al Tayeb, el gran imán sunita de la universidad Al Azhar.

Esto con el fin de entablar un “diálogo interreligioso con el mundo islámico” .

En paralelo, Francisco visita Egipto con el objetivo de darle un “abrazo de consuelo y de aliento para todos los cristianos de Oriente Medio” , víctimas del terrorismo del Estado Islámico.

Se trata de un viaje de alto riesgo por las amenazas que “Estado Islámico” ha hecho en contra del Papa, al que considera uno de sus mayores enemigos, y por la ola de violencia que azota a Egipto, sobre todo, a la minoría cristiana en ese país.

Pero Francisco ha dicho, por medio de uno de sus portavoces, que no tiene “preocupaciones particulares” .

El papa solo espera promover la “amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas para construir un mundo en paz” . Pero muchos, en el mismo Egipto, piensan distinto. Y es que en ese país, de hecho, se ha escrito una parte importante de la historia del fundamentalismo islámico.

Fue allí donde, en 1928, Hasan al-Banna fundó la Sociedad de los Hermanos Musulmanes, germen del islamismo moderno y, a su vez, de grupos como Hamas y Al Qaeda. Hasan al-Banna fue asesinado, en 1949, a manos del gobierno egipcio, que ha estado siempre entre perseguir y permitir, con restricciones, la existencia de los Hermanos Musulmanes.

Su sucesor fue un joven: Sayyid Qutb. Qutb se hizo miembro de los HM, a su regreso de Estados Unidos, donde se encontraba exiliado. Fue escalando posiciones. Pero, en 1954, un integrante de los HM atentó contra el entonces presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, provocando una violenta reacción por parte del gobierno.

Nasser respondió radicalizándose. Hasta que, en 1965, fue acusado de organizar un golpe de estado contra Nasser y condenado a muerte.

Aunque Qutb nunca abogó por la violencia, su mensaje inspiró a grupos yihadistas como la Yihad Islámica y el Grupo Islámico, dos disidencias de los HM, germen de Al Qaeda y esta, a su vez, del Estado Islámico. De hecho, un exjefe de la YI, Aymán al-Zawahirí, fue durante años, la mano derecha de Osama Bin Laden.

Tras la muerte de Qutb, algunos miembros de los HM se radicalizaron, otros siguieron por el camino de la democracia. Hasta que, en 2011, después de la revolución, los HM llegaron al poder de la mano de Mohamed Morsi. Pero Morsi fue derrocado, en 2013, detenido y condenado por espionaje y por violaciones a los derechos humanos. Morsi fue reemplazado, primero, por Adli Mansur y, luego, por Abdelfatah Al-Sisi.

Egipto padece, desde entonces, de una inestabilidad que se ha visto acompañada por una ola de violencia, sobre todo, contra los cristianos coptos. En diciembre del año pasado, 29 personas murieron en un ataque a la iglesia de San Pedro y San Pablo, en el Cairo. El ataque fue reivindicado por EI.

Y hace menos de un mes, 44 personas murieron en dos atentados en Alejandría y Tanta, al norte del país, que fueron reivindicados por EI. Y es con este panorama, que el papa Francisco visita Egipto. Un viaje que a otro le produciría miedo. Pero es que el papa no le teme al extremismo islámico.

 

3 Papas cristianos…y 1 musulmán en El Cairo

José Manuel Vidal-RD:-  No preocupa la “seguridad” de Francisco, que se desplazará en Egipto en vehículos sin blindar

Cardenal Sandri: “Francisco va a Egipto con coraje, para ahuyentar el odio y construir la paz”

El odio entre las religiones es una idea de los terroristas, no de los líderes ni de la mayoría de los fieles de las diversas religiones

 

JOSÉ MANUEL VIDAL /  RD.- Encuentro histórico y para la Historia en el Cairo, donde se van a reunir los tres Papas cristianos y el Gran Muftí (el ‘Papa’ de los musulmanes sunitas). Tres sucesores de los apóstoles: Francisco, el 266 sucesor de Pedro; Bartolomé I, el 270 sucesor de Andrés; Teodoro, el 118 sucesor de Marcos, y Ahmed Al Tayeb, gran imán de la Mezquita-Universidad de Al Azhar y la máxima autoridad del Islam sunita.

Cuatro grandes personalidades y, sobre todo, cuatro líderes religiosos dispuestos a ahuyentar el odio, construir la paz y proclamar que Dios y Alá no se casan con el terrorismo ni con la violencia.

La paz es el objetivo de este ecumenismo inclusivo y de este diálogo interreligioso, que supera el espíritu de cruzadas y anticruzadas, que siguen preconizando los fundamentalistas de ambos bandos. “El amor y la vida son las únicas respuestas a la muerte y al odio”, repite Francisco. Y suele añadir: “Todas las religiones quieren la paz”.

Por esta misma idea lleva tiempo luchando el Patriarca de Constantinopla, que suele decir que “la guerra en el nombre de la religión es una guerra contra la religión”.

Pero los ultracatólicos y los ultraortodoxos siguen buscando un Papa y un Patriarca guerreros. Quieren una Iglesia de Oriente y de Occidente, unidas de nuevo contra el Islam.

Un Papa como comandante en jefe de la civilización cristiana que lucha por imponerse de nuevo al Islam. En el fondo, lo que pretenden es un dominio ideológico  travestido de espiritualidad. Y tanto el Papa católico, como el ortodoxo y el copto lo saben y no quieren dejarse utilizar. Porque traicionarían la esencia de sus propios credos y el Evangelio de Jesús de Nazaret.

Desde su llegada al solio pontificio, en 2013, Francisco multiplica sus gestos de acercamiento al Islam, al que califica de “religión de la paz” y ya recibió en el Vaticano al Gran Muftí de El Cairo, antes de devolverle la visita los próximos días. Bartolomé, el Patriarca de Constantinopla (hoy Estambul), convive desde hace siglos en un contexto musulmán. “Sólo a través del conocimiento auténtico del Islam y de sus valores podemos combatir el fundamentalismo”, dice el líder ortodoxo.

Algo parecido o, incluso más específico, pasa con Teodoro II, el Papa de los coptos. La Iglesia copta es autóctona y floreció en la tierra de los faraones desde los tiempos de la primera siembra de los apóstoles a manos, en concreto, del evangelista Marcos.

Hoy son unos doce millones en medio de una marea musulmana, pero el propio Estado egipcio reconoce a los coptos como parte integrante del país y de su actual identidad, que tiene como signo distintivo la convivencia, que dura ya siglos, entre el Islam sunita y los cristianos nativo egipcios.

Católicos, ortodoxos y coptos son conscientes de que, para desactivar el terrorismo o para hacerle frente, tienen que buscar puntos de convergencia con el Islam moderado, como la justicia, la paz, la caridad, la lucha contra la violencia, la pobreza, la corrupción, la explotación de las personas o la guerra contra el fanatismo y el fundamentalismo.

Porque lo que tratan de demostrar los terroristas es precisamente que esta convergencia no es posible. El odio entre las religiones es una idea de los terroristas, no de los líderes ni de la mayoría de los fieles de las diversas religiones. Como suele decir el Papa copto, “el terrorismo no tiene religión”.

La presencia, pues, de los tres Papas cristianos, junto al Gran Muftí musulmán, no es un desafío a los terroristas, sino un testimonio de vida y de amor. Un símbolo elocuente de la fuerza de la humildad de un intercambio respetuoso y fraterno, que trata de entender la realidad, de cara a conseguir el bien común.

Las religiones no son el problema, sino la solución. Todas ellas se basan en el amor y en la fraternidad. Y la predican, excepto los exaltados y los radicales, que, al contravenir el dogma fundamental de su propia fe, se autoexcomulgan de la religión a la que dicen pertenecer.

El viaje a Egipto (que podría parecer peligroso y para el que Francisco no quiere tomar medidas de seguridad excepcionales) es un nuevo intento del Papa por tender puentes. Desarmado ante la violencia. Como ya hicieran dos de sus predecesores.

El primer encuentro de un Papa con el Patriarca copto tuvo lugar el 10 de mayo de 1973, entre Pablo VI y Shenuda III, en el que firmaron una declaración conjunta de amistad y cercanía. Unos años antes, en 1968, el Papa Montini había devuelto a los coptos las reliquias de su fundador, San Marcos, robadas por los católcios en el año 828. Desde entonces son veneradas en la catedral copta de San Marcos de El Cairo.

El segundo encuentro tuvo lugar en el año 2000, en el Cairo, entre Juan Pablo II y Shenuda III. El 10 de mayo de 2013, Teodoro II visitó en Roma al recién elegido Papa Francisco, que, ahora, le devuelve la visita. Para llevarle consuelo, compartir el ecumenismo de la sangre y animarle a seguir estrechando lazos con el Islam, religión de la paz y del Dios de la misericordia.

 

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