Diálogo infactible…

Presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón

 

MONSEÑOR DIEGO PADRÓN: La idea de reivindicar a los pobres es pura teoría porque hoy los pobres son más pobres…

EL RÉGIMEN IMPIDIÓ un derecho constitucional –el Revocatorio– para ganar tiempo y perpetuarse en el poder. Automáticamente se convirtió en dictadura.

CUBA DEBERÍA SACAR SUS MANOS DE VENEZUELA.

 

LUDMILA VINOGRADOFF / Clarin .- El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Diego Padrón, no suele conceder entrevistas a los medios, pero a Clarín lo recibió en su despacho de la sede episcopal en Montalbán, Caracas, donde hizo un extenso análisis sobre la grave crisis política, social, económica y militar que padecen los venezolanos, días antes de la reunión con el Papa Francisco en el Vaticano, junto con otros obispos venezolanos.

El también arzobispo de Cumaná admite que la iglesia católica venezolana ha asumido un papel importante y activo en la defensa de la libertad y la democracia, desafiando al chavismo que hubiera preferido que se mantuviera quieta y sin chistar ante el avance de la revolución bolivariana. Las fricciones entre la iglesia y el oficialismo comenzaron con el fallecido presidente Hugo Chávez, que hizo famosa la frase de que los “curas llevan el diablo en la sotana”, y han continuado con Nicolás Maduro. El arzobispo sostiene que Cuba debería sacar sus manos de Venezuela.

-¿Cuál es su percepción de la crisis del país?

-La percepción es de un gran desaliento por el sufrimiento global de la población, centrada en las carencias: comida, medicinas, seguridad y caminos de solución. Ante una situación tan dura el gobierno solo presenta una constituyente que no se corresponde con las necesidades como la apertura de un canal humanitario, ni nos resuelve nuestros problemas.

-¿Cuánto tiempo va a durar esto? ¿Hacia dónde vamos?

-No tenemos buenas noticias. Los venezolanos perciben que hay un gran deterioro de un sistema que no gobierna. El gobierno hoy tiene menos dinero y no tiene facilidad ni siquiera de importar, aunque aquí todo es importado de Argentina, Brasil, China. Hoy el gobierno no está importando nada y tampoco está produciendo nada. Y esto no ha traído más bienestar al pueblo. Cada día hay menos libertad y afecta también las redes, internet. El país ha entrado en un plan de deterioro.

-¿Han hecho alguna propuesta para abrir el canal humanitario?

-Cáritas ha hecho una oferta, la de poner a disposición su infraestructura para la distribución de medicamentos y de alimentos.

-¿Y qué ha respondido el gobierno?

-Ha puesto dos objeciones: primero que la crisis humanitaria es ir contra la dignidad del pueblo, toman al pueblo como excusa, y la segunda es que no se puede hablar de crisis humanitaria para no mostrar que el gobierno no está haciendo nada. El gobierno afirma que está tomando medidas pero lo que hace es cuidar la imagen del país y del gobierno.

-¿Cuál es el fondo de la crisis?

-En Venezuela mueren personas por falta de medicinas y comida. La gente come de la basura. Hay desnutrición, Cáritas tiene un estudio.

-¿En qué nivel está la desnutrición?

-En 11 por ciento la desnutrición infantil, según Cáritas. El gobierno no atiende a la población infantil menor de los 5 años. La desnutrición es un fenómeno irreversible. Causa un daño terrible en los niños. No se puede tolerar esa situación porque trae consecuencias graves para la educación y el desarrollo.

-¿El chavismo ha engañado con su prédica de los pobres?

-La idea de reivindicar a los pobres es pura teoría porque hoy los pobres son más pobres y le puedo poner ejemplos. Los venezolanos no tienen comida ni medicinas pero además tienen que humillarse para conseguir el pan, tienen que hacer largas filas con pérdida de tiempo, no hay garantías para la salud ni seguridad. Los peligros para la ciudadanía son muchos. No se puede salir a la calle a ninguna hora, hay mucha más inseguridad y delincuencia.

-¿Habrá elección de gobernadores con la constituyente de Maduro?

-Las elecciones de gobernadores del año pasado fueron pospuestas para finales de este año. Tenemos un año de atraso. Y no hay un camino claro todavía. La Asamblea Nacional Constituyente de Maduro se interpone para las elecciones porque cuando se apruebe dirá que no hacen falta los comicios de gobernadores y se nombrarán directamente por el Ejecutivo.

-¿La CEV rechaza la Constituyente?

-Por supuesto, por dos motivos: es innecesaria porque en estos 18 años el gobierno ha proclamado que tenemos la mejor constitución del mundo y ciertamente desde el punto de vista teórico la constitución venezolana es buena pero nada de eso se cumple en la práctica. El problema es cumplir la actual Constitución. Lo hemos dicho, no hay ninguna necesidad de una nueva carta magna. En caso de necesitar una reforma está la enmienda que forma parte del debate parlamentario. En segundo lugar el pueblo no necesita una nueva constitución. Lo que le hace falta es comida, medicina, seguridad, camino electoral y respeto a la soberanía del pueblo que está representada en el parlamento.

-¿Por qué el régimen impidió el referéndum revocatorio de Maduro el año pasado?

-La Constitución dice que a la mitad del mandato presidencial se puede hacer un referéndum revocatorio. Esa fue la propuesta de la Asamblea Nacional el año pasado. El gobierno impidió un derecho constitucional para ganar tiempo y perpetuarse en el poder. Entonces automáticamente se convirtió en una dictadura.

-¿Cómo están las relaciones entre la iglesia y el régimen de Maduro?

-Están congeladas. En estos momentos la única relación que existió fue la presentación de la constituyente en mayo. Nosotros aceptamos a la comisión presidida por el ministro Elías Jaua para que vinieran a la sede de la CEV y les advertimos que no entramos a discutir el aspecto jurídico de la Constituyente, porque no la consideramos necesaria, sino para conversar sobre los problemas que afectan a la sociedad.

¿Y qué le respondió Elías Jaua?

-No tenía respuesta.

-¿Han podido conversar sobre otros temas además de la Constituyente?

-Hablamos sobre la posibilidad de usar la infraestructura de Cáritas para la distribución de alimentos y medicinas, y el ministro Jaua quedó en estudiar el asunto. Les dije que el pueblo tiene muchas necesidades y él lo sabe.

-¿Ve la posibilidad de una negociación con el gobierno para buscar soluciones a la crisis?

-El diálogo es una necesidad y tarde o temprano tendremos que sentarnos en la mesa de conversaciones para llegar a una negociación.

-¿Y están dadas las condiciones?

-No en estos momentos. Ahorita el diálogo no se ve factible.

-¿Por qué no?

-Porque el gobierno debe bajar la represión. Mientras se recrudece la represión no hay posibilidad de diálogo. Tenemos una represión brutal y asesina que ha producido unas 60 muertes, son muchas, en solo dos meses de protestas. Esto no tiene fin. El gobierno ha importado más armas para reprimir las marchas.

-¿Teme una escalada de la represión?

-Si, por supuesto, tenemos el temor de que se produzca más violencia y la violencia viene de parte del gobierno porque es el que tiene las armas y los elementos de la represión. Las bombas lacrimógenas son mortales.

-¿Cómo ve el desenlace de este conflicto?

-Hay dos maneras de verlo. Yo quisiera verlo de manera razonable de que la oposición y el gobierno reconozcan que la solución del país está en el camino conjunto, de que ambas partes tienen la posibilidad de andar juntos. La otra es que se imponga el gobierno con su Estado comunal (la constituyente) y se instaure el régimen corporativo con las comunas al estilo cubano y se acabe el sistema democrático. Ese es el peligro.

¿Por qué fracasó el diálogo el año pasado con la mediación del Vaticano?

-En primer lugar el Vaticano no fue mediador, sino un facilitador del diálogo entre el gobierno y la oposición. Por lo tanto no se le puede atribuir a un facilitador ninguna responsabilidad más allá de sentar en una mesa a las dos partes.

-¿Pero el nuncio Celli fue el responsable de anunciar los compromisos?

-Cuando se le atribuye al Nuncio Apostólico Monseñor Claudio María Celli la responsabilidad del diálogo no es exacto. El resultado de eso son los acuerdos del canal humanitario, liberación de los presos políticos, el respeto a las instituciones incluida la Asamblea Nacional y cuarto el camino electoral. Nada de eso se ha cumplido.

-¿Hay posibilidad de un nuevo diálogo?

-El diálogo es una necesidad, tarde o temprano tendremos que dialogar e incluso de llegar a una negociación. Pero en el momento actual el diálogo no se ve factible y en caso de que fuera urgente tendría que tener unos presupuestos que señaló el Monseñor Pietro Parolin en su carta como las cuatro condiciones que acabo de mencionar.

-¿Cuándo la CEV hace un llamado a protestar tiene el aval del Vaticano?

-Permítame aclarar dos cosas: la CEV no ha llamado a la protesta sino a reconocer la protesta como un derecho ciudadano constitucional de manera pacífica. Yo no puedo llamar a la protesta directamente.

-¿Y cuál es la posición del Vaticano sobre las protestas de los venezolanos?

-El Vaticano no entra a opinar en ese proceso. Eso es un derecho que tenemos los venezolanos. Nosotros tenemos autonomía. No somos en todo dependientes de Roma.

-¿Qué dice el obispo castrense de la situación militar?

-Tenemos el ordinariato militar que percibe las mismas dificultades que está sujeto a esta situación. El problema militar es muy especial. Hay cinco comandos dentro del Ejército y están separados unos de otros. Y es muy difícil, si un comando se entiende con uno pero no se entiende con el otro. Dentro de la fuerza armada hay núcleos diferentes, es un mundo difícil de entender. Hay fuerzas dentro de la fuerza y no están bien articuladas entre ellas.

–¿Y la oposición está preparada para asumir la transición?

-Yo diría que la oposición debería tener un acercamiento con las necesidades del pueblo. Los líderes políticos deberían estar más cerca de la realidad dolorosa del pueblo, aunque en los últimos meses se han visto comprometidos con las protestas y ser objetos de amenazas y riesgos por parte del oficialismo. En segundo lugar, que superen la praxis electoral y que ofrezcan un proyecto orgánico de país.

-¿Qué debería hacer la alianza Mesa de la Unidad Democrática (MUD)?

-La MUD ha sido muy buena en ganar elecciones, como la última del 6 de diciembre de 2015, que ha sido un triunfo muy grande para la Asamblea Nacional, pero no tiene un proyecto orgánico de país.

-Se ha criticado a la oposición que no tiene un proyecto de país. Pero ¿el chavismo acaso tiene alguno?

-Si lo tiene, se llama el Plan de la Patria, que está en marcha con la constituyente y el peligro es que Venezuela sea comunista y perder lo poco de democracia que nos queda.

 

Crimen con preaviso

Luis Ugalde S.j.

El régimen ha decidido matar su “mejor constitución del mundo”. Para no seguir violándola, decide librarse de ella asesinándola. Mejor matarla y hacer otra sumisa y dictatorial. Con ese propósito Maduro –usurpando un poder que no tiene– convocó a una asamblea nacional constituyente. Maduro es usurpador porque él no es el pueblo y solo “el pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario” y solo este “puede convocar a una asamblea nacional constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y una nueva Constitución” (art. 347).

Cuando Venezuela clama indignada por el brutal empobrecimiento por falta de comida y medicinas, alto costo de la vida, inseguridad, persecución y exilio, es una burla cruel agravar estos problemas y decir que se necesita una nueva constitución para resolverlos. El régimen la quiere para impedir elecciones con voto libre, universal y secreto del pueblo entero para acallar del todo su grito y eliminar “los poderes constituidos” no serviles.

En el fascismo y en el comunismo el jefe es el soberano, que se autoproclama como la suprema encarnación del pueblo. Maduro no es el pueblo, como no lo eran Hitler y Stalin, pero el pueblo –afirman esos dictadores– se encuentra con su verdadera esencia al identificarse con el caudillo.

Todo el poder para los soviets, dijeron los bolcheviques a partir de 1917; todo el poder para los consejos de obreros, campesinos, soldados… Poder popular ascendente desde la base hasta la cúspide de la Unión Soviética. En la realidad –fuera de los primeros momentos revolucionarios– todo el poder fue para el jefe de Estado, llámese Stalin, Mao o Castro. El partido único comunista manda en el país, en el partido manda su comité central y en este su secretario general. El partido, la burocracia, los cargos y los soviets o consejos, todos deben convertirse en “correas de transmisión” de las órdenes de arriba. La Constitución, como instrumento dócil del poder dictatorial, consagra esa realidad, con líder único, omnipotente y permanente. Castro en Cuba era jefe vitalicio del partido, del gobierno y del Estado. Sociedad totalitaria donde el Estado-gobierno-partido es el único empresario, el único educador, el único comunicador… Todos los demás son buenos si adoran a ese ídolo y comulgan de ese sacramento; malos y enemigos sin derechos, si disienten.

El año 2007 el pueblo de Venezuela logró derrotar con votos la imposición de la constitución cubanoide y el jefe se vio obligado a reconocer la derrota. En diciembre de 2015 con la estrepitosa derrota en las elecciones para la Asamblea Nacional, el régimen comprendió que nunca más podría ganar elecciones con voto libre, secreto y universal. Su legitimidad estaba perdida a causa de la evidente ruina, ineptitud y corrupción; 80% de los venezolanos está convencido de que con este régimen y modelo llegó la muerte de toda esperanza.

Conclusión: hay que anular la AN, evitar las elecciones democráticas y aplicar la tenaza jurídico-militar que legisle y reprima al gusto y necesidad del Ejecutivo. Pero ¿qué hacer con la Constitución democrática de 1999 que sigue molestando? Hay que acabarla con una nueva “constituyente originaria” (que puede barrer con todo lo “constituido”). Pero, como el pueblo pide a gritos la aplicación de los principios e ideales humanitarios de esa Constitución y no su eliminación, no queda más alternativa: que Maduro usurpe el derecho de convocarla y elabore las “bases comiciales” en laboratorios gubernamentales. El CNE esperaba de rodillas para aplicar de inmediato fórmulas mágicas para que una minoría sumisa de menos de 20% se imponga a la mayoría. Recordemos que en los países comunistas el gobierno siempre ganaba sus peculiares elecciones con una votación entre 93% y 97%. Por eso el madurismo ha decidido cambiar las reglas del juego y pasar a jugar con otro tablero hecho a su imagen y control. No más elecciones con voto universal y secreto, sino voto sectorial parcial que permita a la minoría decidir como si fuera mayoría.

Los venezolanos queremos comida, trabajo, ingresos suficientes, medicinas y salud, seguridad, paz, libertad… No una nueva constitución, sino el cumplimento de la que tenemos. Pero esta dictadura necesita nueva constitución, por eso ha decidido asesinar a la bolivariana y el CNE vergonzosamente se apresura a hacer los mandados del Ejecutivo. La sociedad venezolana, los demócratas todos (chavistas o no) estamos obligados a impedir este crimen con preaviso. Como dice el artículo 333, todo ciudadano “tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia” y el pueblo de Venezuela “desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.  Al convocar la constituyente el régimen dictatorial anuncia su decidida voluntad de matar la Constitución que viene violando sistemáticamente, y el pueblo demócrata de Venezuela está obligado a “desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos  o menoscabe los derechos humanos” (art. 350).

 

Colecta por Venezuela

CIUDAD DE MÉXICO / ACI.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) lanzó una colecta en todo el país para colaborar con Venezuela ante la grave crisis que afecta actualmente al país sudamericano.

En un comunicado publicado este 7 de junio y en la víspera del encuentro de los obispos venezolanos con el Papa Francisco para hablar sobre la situación venezolana, los obispos mexicanos alentaron a que “unidos como Iglesia manifestemos la comunión y la solidaridad con nuestro pueblo hermano y ahora sufriente, de Venezuela”.

El texto de la CEM recuerda que “la crisis humanitaria en Venezuela calificada ya de ‘sin precedentes’, está empeorando a medida en que aumenta la escasez de alimentos y medicamentos”.

“Suben los niveles de inflación, y se ha provocado el colapso del sistema de salud y violencia que dejan a la población sin acceso a la nutrición, la atención médica y a los servicios públicos básicos. Esta crisis afecta sobre todo a los más vulnerables, entre ellos la niñez venezolana”.

Entre algunos de los indicadores de la crisis están que el 82% de los venezolanos vive actualmente en la pobreza; la inflación anual acumulada es 700%, la más alta del mundo, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un aumento de 1200% en 2018.

La inflación alimentaria específica, reflejada por el programa de alimentación del Estado, es de 833% en el último año, recuerdan; mientras que la escasez de medicina llega al 85%.

Por todo ello, los obispos piden ayudar económicamente a los venezolanos hasta antes del 30 de junio y sugieren que se realicen colectas especiales los días 18 y 19 de este mes.

Para hacerlo ponen a disposición la cuenta de Cáritas Nacional:

BBVA Bancomer

A nombre de: Cáritas Mexicana I. A. P

Número de cuenta: 0123456781

CLAVE INTERBANCARIA: 012 180 00123456781 5

Los donativos son deducibles de impuestos y para solicitar su recibo, pueden enviar los datos fiscales y comprobante de depósito al correo: emergencias@ceps.org.mx

Que María Santísima de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, suscite por su intercesión el actuar fraterno en la generosidad, que es tan necesario en este momento,  concluyen.

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