Diálogo con el régimen, dictatorial, totalitario y opresor”

“LAS CRISIS SON MALAS PERO nos abren a muchas otras perspectivas”.

“LA SOBERANÍA NACIONAL NO ES UNA PATENTE DE CORSO para que se violen los derechos humanos”.

“LA ESPERANZA ES UN ALIENTO QUE NADIE PUEDE DESPLAZAR”…

 

CARLOS ZAPATA / Reporte Católico Laico (RCL)  Monseñor Ovidio Pérez Morales es una autoridad en el colegio episcopal venezolano y un claro referente moral ante la población.

Tuitero activo con más de 68 mil seguidores, el obispo emérito dirigió el Concilio Plenario y es hoy uno de los más respetados asesores eclesiales del país.

Según muchos analistas, es el que habla con mayor claridad.

Tachirense de nacimiento, el prelado rechaza de tajo las medias tintas y se muestra siempre alérgico a quienes se manejan con remilgos al momento de decir las cosas.

No obstante, deja claro que la suya es una posición que coincide en plenitud con la de la Conferencia Episcopal, desde la cual insistentemente se ha advertido que el régimen de Nicolás Maduro es totalitario y dictatorial.

En conversación con Reporte Católico Laico, con Mozart de fondo y acompañado por un retrato de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y fotografías de sus abrazos con el santo Juan Pablo II y con el Papa Benedicto XVI, Ovidio Pérez Morales analizó la compleja situación venezolana, en el contexto de un nuevo llamado a mesa de diálogo y unas elecciones que traen como precedente: graves acusaciones de fraude y excepcional ventajismo oficialista.

¿Hay esperanza para Venezuela?

Sí, porque uno como cristiano ve las cosas temporales como abiertas a lo definitivo. La esperanza es un aliento que nadie puede desplazar. Desde el punto de vista sociológico o histórico hay también motivos para esperar en un pueblo que después de 19 años se mantiene mayoritariamente disconforme y confrontando en una forma activa y a veces silenciosa, a un régimen como el venezolano, que además de dictatorial es totalitario. Eso constituye un motivo de esperanza.

Lamentable fuera que hubiese una mayoría de la población sometida y conformista, pero aún en la actualidad se mantiene en una actitud de oposición, si bien no se pueda manifestar de manera muy perceptible debido a toda la política represiva del régimen actual.

¿Dejan algo positivo las crisis?

Las crisis son malas pero nos abren a muchas otras perspectivas. La crisis económica actual ha venido poniendo al gobierno en situaciones muy serias. La gente que está muriendo de hambre o por falta de medicinas, como ocurrió con el caso de Adrián Guacarán (cuyo canto conmovió a Juan Pablo II), quien se ha muerto porque no tenía medicinas… son cosas que hacen que el sentido humano se revele, y se active un cambio de situación.

¿Cree moseñor Ovidio Pérez que en este contexto la oposición ha estado a la altura?

Indudablemente que ha habido en el campo de la oposición mucha confusión y dispersión, pero esperamos que la dirigencia opositora esté complementada y presionada por la sociedad civil para que responda.

¿Hacia dónde apunta la solución?

Personalmente vivo trabajando y reflexionando sobre algo que a mi modo podría ser el ‘comienzo de la solución’ y es apelar al pueblo. Ante la debacle venezolana lo que se debe hacer es consultar al que verdaderamente tiene el poder con total respaldo constitucional, que es el pueblo, el soberano.

Es a él a quien se le debe preguntar si quiere la continuidad del régimen, un nuevo gobierno de transición o un nuevo camino diferente. Que responsa si desea la continuidad de esto o un cambio.

¿Elecciones en el contexto actual?

Se debe hacer a través de un mecanismo de consulta, pero que sea verdadera y no lo que ha habido en el caso de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que ha sido totalmente falseada a través de la trampa y una serie de vericuetos que la hacen ilegítima e  inconstitucional, como se ha demostrado ante el mundo.

Lo que propongo es un proceso de consulta necesariamente universal: no sectorial ni parcial. Un proceso que sea transparente y realmente libre.

Para eso se necesita un apoyo internacional, que incluya a instituciones relevantes como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la participación de la Unión Europea, de la mano con otras organizaciones de alta solvencia y gran prestigio internacional, de manera que no solamente estén presentes a lo largo del proceso, sino que sean una garantía de que los resultados se respete. De otra forma no encuentro una fórmula para salir de esta gran confusión y este abismo en el que nos encontramos sumidos.

Pero se han negado sistemáticamente a aceptar condiciones para un proceso electoral confiable…

Hay que forzarlo, a través de la conformación de un frente nacional que tenga su base en la sociedad civil. Un gran frente con apoyo internacional que pueda brindar las condiciones apuntaladas en las sanciones que le están poniendo a integrantes del gobierno nacional, con efectos de tipo personal, que ya están teniendo su efecto.

El gobierno sostiene que se trata de injerencia…

La soberanía nacional no es una patente de corso para que se violen los derechos humanos, sino que constituye la comprensión de que vivimos como nación en el marco de una globalidad.

Se ha insistido mucho en la apertura de un canal humanitario, presionado ahora por el TSJ en el exilio y solicitado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué debe hacer la Iglesia?

En regímenes como éste, a ellos no les interesa la gente, sino la conservación del poder. Stalin mató a más de 20 millones de personas en Ucrania, en los años 30. Y no perdió el sueño con eso. Más aún, él dirigía la operación.

Mao Tze Tung tuvo también un récord sangriento con incontable número de asesinatos de chinos.

Todo esto entra dentro de un esquema excepcionalmente maligno y de opresión.

Por eso debemos entender primero que el totalitarismo no solamente busca el control político, sino también el control económico y el control total, lo incluye el control cultural. No se trata solamente de los bienes sino de quitarles a los ciudadanos la libertad en todos sus aspectos.

¿Es válido en este aspecto hablar de diálogo?

Primero se debe identificar a quién se tiene al frente para poder buscar soluciones que lleguen al fondo de las cosas y no simplemente retoques o maquillajes, u operaciones de tipo selectiva.

Por eso insisto en la necesidad de apoyar al soberano; pero con voto universal, respaldado por entidades internacionales, porque con diálogos de este tipo, con triunfos y victorias pírricas en las que se ganan solamente algunas gobernaciones, no tiene total sentido si mientras se está esperando que se fije la fecha y el año (de los comicios) sin pensar antes con qué Consejo Electoral se realizará, con qué Tribunal Supremo y con qué Asamblea Nacional. Se debe ser responsable y tener siempre en cuenta la importancia de que se toman medidas y se hagan los reales cambios del caso.

¿Está en comunión con la Conferencia Episcopal?

Actualmente estoy fuera de la directiva. Solamente soy miembro del equipo porque me llamaron para formar parte de una comisión. Mi condición es de obispo emérito y formo parte de la comisión de laicos.

Pero una cosa que siempre he cuidado es el ser reflejo de lo que la Conferencia indica, porque ella lo ha definido claramente como un régimen totalitario y como un régimen dictatorial, violatorio además de los derechos humanos e ilegítimo. ¡¿Qué más puede uno decir?! Yo no estoy como un francotirador por aquí y por allá, sino apoyando todo lo que la Conferencia ha definido.

Estamos en comunión con el Papa y eso se ha  mostrado en las entrevistas. Él ha insistido en que su posición es de total respaldo a la de los obispos. Quizá por eso a la Santa Sede ya no apela mucho el gobierno de Nicolás Maduro.

Antes el régimen decía: ‘Con los obispos no, pero con Roma sí. Ahora ni es con los obispos ni es con Roma’. Y están además los indeclinables 4 puntos que estableció el Secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, que se han convertido en 4 espadas que se clavan en el corazón del maligno. Las condiciones de Parolin están ahí… y seguirán esperando, como los 4 puntos de sutura, porque la Iglesia es coherente: su poder moral se basa en Dios, quien es nuestra garantía de que tarde o temprano habrá justicia.

 

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