…con “M” de “marabunta”

– NADA SE SALVA: ORO, MADERA, “BICHOS QUE CAMINAN”….

– HERENCIA DE Nicolás…NO TODO LO QUE ES ORO, BRILLA 

– MILITARES Y PRANES CONTROLAN EL ORO

 

La “fiebre del oro”... así la describen los habitantes del sur del país. Una vez que atraviesas ambos puentes, el Angostura o el Orinokia y llegas al estado Bolívar, oyes hablar del preciado mineral y las “oportunidades” que hay, si logras establecer alguna relación comercial que te permita acceder a él, inclusive para los más arriesgados, que te permita ir hasta las minas a trabajar.

Luego que sales de Puerto Ordaz, pasas San Félix y emprendes rumbo a Upata, el paisaje va cambiando. Ya en El Palmar empiezas a palpar la denominada “cayapa” contra el oro.  Todos quieren oro, pero sólo unos pocos lo manejan y comercializan con anuencia del Estado y sus instituciones.

¿Cómo empieza esta cadena del oro en el sur del estado Bolívar, desde El Palmar “hacia abajo”, como dicen a quienes van en dirección a Guasipati, El Callao, Tumeremo, el kilometro 88, El Dorado o  Las Cristinas (oro y diamantes)?

Comienza con el minero, a quien el Gobierno le colocó el remoquete de “artesanal”, esa persona venezolana o extranjera, va hasta las minas, muchas de ellas en la selva a cuatro horas o más, lejos de la población, a sacar el mineral. En esos campamentos debe cumplir con ciertas normas como por ejemplo cero comunicación con las poblaciones más cercanas (aunque no hay señal de telefonía), de ningún tipo.

Mineria de oro en Venezuela

Después de obtener el oro, luego de estar en la mina una o dos semanas, el minero debe entregar a la “base”, al “pran” o al “sindicato”, como se les conoce a los apoderados del yacimiento, el 30% del oro que “sacan”.

En estos sitios donde no existe la banca electrónica, ni la ley, el dinero en efectivo puede llegar a costar hasta 100% de su valor nominal. Cabe destacar que, los pranes son los que fijan el precio de venta del gramo de oro.

Estos líderes “negativos” que controlan la actividad en las minas, a su vez son custodiados por pequeños contingentes del Ejército venezolano en las afueras de las minas, aseguran los habitantes de estos parajes. Además son quienes controlan la venta de combustible en las pocas estaciones de servicio que hay en la vía. Según el diputado Américo de Grazia, son quienes suministran las armas (armas largas, granadas) a estos sindicatos o grupos delictivos.

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Los pranes y los efectivos de las FAN, según información del parlamentario, comparten las ganancias por la comercialización del oro. Así mismo, “ejercen funciones de “limpieza” cuando los mineros o los pranes incumplen con la entrega del oro”.

Según InsightCrime.org  los generales que comandan las guarniciones en la región sur, son los que se quedan con la mayor porción de oro y la comparten con funcionarios del alto gobierno y entrega una pequeña cuota del mineral al Estado. “Ordenan y autorizan matanzas de mineros y pranes estos no entregan el oro exigido”, aseguran en el portal especializado en información sobre crimen  organizado.

Esta cadena terminaría según Insight Crime, cuando estos efectivos castrenses de alto rango sacan ilegalmente el oro de Venezuela hacia Aruba, Curazao, Bonaire, Dubai y China. Usan vuelos particulares, vuelos comerciales y aviones de las FAN.

 

La herencia de Maduro

LUISA PERNALETE – CdC.- La primera vez que fui al pueblo minero de Las Claritas, km 88, vía la Gran Sabana, esa fue la expresión que vino a mi cabeza: no todo lo que es oro brilla. Eso fue en el año 1998. Pude ver la sordidez de ese pueblo. Me preguntaba para qué les estaba sirviendo a sus pobladores tanto oro en el subsuelo y tanta pobreza en la superficie. 

La primera vez que fui al pueblo minero de Las Claritas, km 88, vía La Gran Sabana, esa fue la expresión que vino a mi cabeza: no todo lo que es oro brilla. Eso fue en el año 1998. Pude ver la sordidez de ese pueblo. Me preguntaba para qué les estaba sirviendo a sus pobladores tanto oro en el subsuelo y tanta pobreza en la superficie. Pobreza no refleja todo. Por 11 años visité El Dorado, Tumeremo y Las Claritas al menos cada 3 meses. Conozco el terreno.

Hace 9 meses que no iba a Bolívar. Una semana me bastó para recordar esa frase al cuadrado: “No todo lo que es oro brilla”, o si quieren, la minería está destruyendo no sólo el ecosistema de ese paraíso que es Guayana, sino la vida de sus habitantes. Les comparto piezas del rompecabeza.

Comienzo con la escena de la terminal de Puerto Ordaz. Llegué a las 4:30 de la mañana. Conté 6 chamos durmiendo en un corredor de un local que remodelaron para la Copa América. Llovía y creo que había más agua dentro de la terminal que fuera: tal era la cantidad de goteras. Pregunté al niño por su madre. “No andamos con mamá. Andamos solos”, me dijo el chico de unos 10 años. “Aquí dormimos”.  A pocos metros de la escena, un aviso: “Para cualquier violación de derechos del niño y el adolescente, aquí está el teléfono del Consejo de Protección”. O sea, que no han visto la media docena de pequeños que cada noche ocupa el espacio y duerme en unos cartones.

“Estoy preocupada maestra. Mi hermanita más pequeña quedó en la casa prendida en fiebre, y no hay medicina. Quiero ir a cuidarla”. Y ante la pregunta de con quién quedó la pequeña, la respuesta: “Con mi tía. Mi mamá se fue a las minas a trabajar”. La tía tiene 15 años, y la niña que expresaba su preocupación, es de Educación Inicial. Un promedio de 45 niños solos en 10 escuelas de Fe y Alegría en la zona es una cifra que asusta, preocupa, angustia. Brasil y las minas son los destinos de esos padres que migran y dejan a sus hijos.

“El otro día le dije a una niña que como su madre no iba a recogerla a la escuela y ya era tarde, me la tendría que llevar a mi casa y llamaríamos a algún familiar”. La pequeña, de preescolar, le dijo que no quería irse a la casa de la maestra. “Y si usted me lleva, voy a mi casa y busco la pistola de mi papá y la mato”. El padre de la niña trabaja en una mina… La cultura de la violencia, propia de las minas, ha entrado en la escuela.Sigo.

“Hay maestras que se están yendo los viernes a las minas a vender lo que sea: bollitos, medicinas al detal, panes… Lo que sea. Se regresan el domingo con efectivo, cansadas, para seguir el lunes”. Y es que la economía de la región está totalmente distorsionada. “En Ciudad Guayana hay ahora dos tipos de ciudadanos, los que tienen algo que ver con la mina, ya sea porque trabajan en esa actividad o porque van por días a vender algo. Con eso tienen efectivo, a veces mucho efectivo. El otro grupo, nosotros, los que sobrevivimos pero no podemos jamás ganar lo que un minero gana con una grama de oro”.Conversé con Josué, de 19 años, bachiller esperando entrar a la universidad. Mientras trabaja en un taller mecánico. “No es muy estimulante pasar la semana trabajando para poder pagar un desodorante 2 o 3 millones. Mientras, alguien ligado a las minas, con una grama puede obtener 150 millones y comprarse lo que sea”. No supe qué decirle.

Pero las minas están llenas de malaria, difteria, sida, violencia. “Los pranes contratan niños de 9 y 10 años, como especie de asistente. Les dan armas, luego otro pran los contacta para tener información sobre el jefe del niño… pueden terminar con un tiro en la cabeza”, me contó alguien en una cola. “Las minas son un cementerio”, agregó.Nadie acepta billetes de 500 o de mil. Vi a un chofer negar la subida a un señor que entregaba los 10 mil en billetes de mil para su pasaje.

“No se aceptan esos billetes”. Me condolió el rostro del pasajero rechazado. ¡Con lo que había esperado el bus! Pero el efectivo es una mercancía demasiado cara. ¡Hasta 400% de comisión están cobrando! Y lo necesitas, por ejemplo, para comprar un pasaje a Caracas. Después de dos días de diligencias solo encontré una alternativa: 50% por transferencia y 50% en efectivo. Conseguir 1.200.000 es toda una proeza. Gracias a mi Ángel de la Guarda -que ya me he pedido pago de horas extras- lo logré. No todos tienen éxito.

Dejo el tema de la prostitución juvenil para otra columna. Suficiente con esto para corear junto a otros: ¡Paren el Arco Minero!

 

Ecocidio en Caparo

JOSÉ RAFAEL LOZADA / La Patilla.-La Reserva Forestal Caparo tiene 174.000 ha y en esa región la ULA inició investigaciones en 1970. En 1983 esta universidad obtuvo un comodato, en la Estación Experimental Caparo, con una superficie de 7.000 ha, para la ejecución de investigaciones con el fín de lograr un manejo sostenible de los bosques de los llanos occidentales de Venezuela, lo cual se ha venido ejecutando mediante el trabajo de profesores de la ULA, de otras universidades nacionales y extranjeras, las prácticas de campo y tesis de pregrado, maestría y doctorado.

Así se encuentra la Reserva Forestal de Caparo tras invasiones

En las selvas de todos los llanos occidentales ocurrió un proceso de ocupación con fines agropecuarios, incluyendo áreas que estaban declaradas como reservas forestales; eso se hizo más intensivo desde el año 2000. El 21/01/2001 el Presidente Hugo Chávez (qepd), en el programa Aló Presidente No. 59, expresó textualmente: “… me contribuyes a elevar el nivel de preocupación por esa tierra tan querida y esa Reserva tan necesaria para nosotros… Es necesario precisar cuáles son los problemas específicos de esa gente que se quiere meter allá, que quiere invadir el espacio que ustedes tienen allí para ese proyecto de la ULA…”.

En el año 2004 hubo una invasión de campesinos en el sector Palma Pintada, que se consolidó en 2006, y afectó unas 900 ha. En esa superficie se perdieron los ecosistemas y buena parte de las plantaciones forestales establecidas.

El 02 de enero de 2018 ocurrió una nueva invasión, por parte de unas 300 familias, pero esta vez ocuparon todo el resto de bosque; estos invasores están agrupados en una cooperativa que se autodenomina “Embajadores de Cristo 777”. El 31 de enero un juez dictó una medida precautelativa que prohíbe la presencia de esas personas. El Ministerio de Ecosocialismo y otras instituciones oficiales realizaron varias visitas para solicitar a los invasores que desocupen el área, pero eso no se ha logrado. El 22/06/2018 el Presidente Nicolás Maduro aprobó un punto de cuenta donde se autorizan las acciones necesarias para materializar el mandato de la medida precautelitava, tendiente a proteger los ecosistemas.

Durante los primeros meses de este año, los invasores se mantuvieron en 3 campamentos operativos donde construyeron ranchos colectivos. En el mes de junio, cada familia ocupó su parcela, construyeron sus ranchos y se iniciaron las deforestaciones con la finalidad de establecer conucos. Según las palabras de los propios invasores, allí están entre 300 y 400 familias. Eso significaría la ocupación y destrucción de toda la Estación Experimental, porque en los llanos occidentales el tamaño promedio de parcela familiar supera las 20 ha; eso se ha comprobado en inspecciones de campo que profesores, empleados y estudiantes han realizado en Caparo. En las últimas visitas se ha verificado la deforestación y la tumba de todo tipo de árboles, incluyendo especies maderables como chupón, ceiba y jobo.

Las 6.000 ha actuales de la Estación Experimental Caparo, conforman el último relicto de los bosques alisios colombiano-venezolanos que en una época ocuparon unos 6 millones de ha. Allí existe un ecosistema viable donde existen especies vegetales en riesgo como el Perhuétamo y especies animales amenazadas como el Jaguar y el Mono Araña.

Se exige a las autoridades competentes que se detenga el ecocidio, que se ejecute de manera inmediata la medida precautelativa ordenada por el juez, la protección del ecosistema ordenada por el Presidente Nicolás Maduro y que se apliquen las sanciones correspondientes a los responsables de la destrucción de la vegetación y fauna de Caparo.

Debe cumplirse el Objetivo Histórico No. 5 del Plan de la Patria que indica: “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana. Plantea la necesidad de construir un modelo económico productivo ecosocialista basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza para lo que se hace necesario proteger la soberanía permanente del Estado sobe sobre los recursos naturales, para el beneficio de nuestro pueblo, quien es su principal garante”.

En todos los llanos occidentales ya no hay más bosques ecológicamente viables y hay suficientes terrenos ya deforestados que se pueden dedicar a la producción de alimentos. 

El autor es Profesor Jubilado ULA

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