“Con el sudor de tu frente…

 Génesis 3:19-21

DÍA DEL TRABAJO:

El Papa lo destaca como elemento fundamental de la dignidad humana

“Quien no conoce el valor del trabajo, no comprende la eucaristía

Pide nuevo pacto social por el derecho al trabajo y a la pensión justa

Infocatólica .- El 1 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores.

Esta celebración litúrgica fue instituida en 1955 por el Siervo de Dios, Papa Pío XII. «La actividad humana contribuye a que se cumplan los designios de Dios en la historia», dice la Constitución «Gaudium et spes», del Concilio Vaticano II.

“Con su trabajo y su ingenio el hombre se ha esforzado siempre por mejorar su vida; pero hoy, gracias a la ayuda de la ciencia y de la técnica, ha desarrollado y sigue desarro­llando su dominio sobre casi toda la naturaleza y, gracias ­sobre todo a las múltiples relaciones de todo tipo establecidas entre las naciones, la familia humana se va reconocien­do y constituyendo progresivamente como una única comunidad en todo el mundo. De donde resulta que mucho­s bienes que el hombre esperaba alcanzar de las fuerzas superiores, hoy se los procura con su propio trabajo”.

Ante este inmenso esfuerzo, que abarca ya a todo el género humano, el hombre no deja de plantearse numerosas preguntas:

¿Cuál es el sentido y el valor de esa actividad? ¿Cómo deben ser utilizados todos estos bienes? Los esfuerzos individuales y colectivos ¿qué fin intentan conseguir?

La Iglesia, que guarda el depósito de la palabra de Dios, de la que se deducen los principios en el orden moral y religioso, aunque no tenga una respuesta preparada para cada pregunta, intenta unir la luz de la revelación con el saber humano para iluminar el nuevo camino emprendido por la humanidad.

Para los creyentes es cierto que la actividad humana individual o colectiva o el ingente esfuerzo realizado por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en sí mismo, responde a la voluntad de Dios.

Pues el hombre, creado a imagen de Dios, recibió el mandato de que, sometiendo a su dominio la tierra y todo cuanto ella contiene, gobernase el mundo con justicia y santidad, y de que, reconociendo a Dios como creador de todas las cosas, dirija su persona y todas las cosas a Dios, para que, sometidas todas las cosas al hombre, el nombre de Dios sea admirable en todo el mundo.

Esta verdad tiene su vigencia también en los trabajos más ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y sus familias, disponen su trabajo de tal forma que resulte beneficioso para la sociedad, con toda razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen con su trabajo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia.

Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están por el contrario convencidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio.

Cuanto más aumenta el poder del hombre, tanto más grande es su responsabilidad, tanto individual como colectiva.

De donde se sigue que el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo, ni los lleva a despreocuparse del bien de sus semejantes, sino que más bien les impone esta colaboración como un deber.

 

El trabajo y la dignidad humana

ACI Prensa.- El Papa Francisco quiso celebrar el 1 de mayo, Día del Trabajo y festividad de San José Obrero, con un mensaje publicado en la red social Twitter en el que anima a recordar que “el trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona”.

No es la primera vez en que el Santo Padre insiste en la necesidad de que toda persona cuente con un trabajo digno justamente remunerado como uno de los pilares de la dignidad humana. En el video de intenciones de oración correspondiente al mes de octubre de 2017, Francisco destacó que “debemos recordar siempre la dignidad y los derechos de los trabajadores”.

Por otro lado, durante su viaje pastoral a la Archidiócesis de Génova, el 27 de mayo de 2017, aseguró ante trabajadores de la industria siderúrgica que “los lugares del trabajo y de los trabajadores son también lugares del pueblo de Dios”.

“Trabajando nos volvemos más personas. Nuestra humanidad florece, los jóvenes se vuelven adultos trabajando”, insistió el Pontífice en aquella ocasión, en que también subrayó que “los hombres y las mujeres se nutren del trabajo como el trabajo es fuente de dignidad”.

Asimismo, ante representantes sindicales italianos durante una audiencia celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano el 28 de junio de 2017, el Obispo de Roma abogó por un nuevo pacto social en el que se garantice el derecho a una pensión para aquellos ancianos que ni quieren ni pueden trabajar, y el trabajo a los jóvenes que quieren y deben trabajar, además de rechazar las “pensiones de oro”, tan injustas como las “pensiones pobres”.

Ante los sindicalistas, afirmo que “’persona’ y ‘trabajo’ son dos palabras que pueden y deben estar unidas. Porque si pensamos y decimos ‘trabajo’ sin ‘persona’, el trabajo termina por convertirse en algo deshumano, olvidando a la persona, se olvida y se abandona a sí mismo”.

La Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores, se celebra el 1 de mayo desde el año 1955, en que fue instituida por el Papa Pío XII ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

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