CEV: “Todo Poder es efímero…”

Mons. Tulio Luis Ramírez, Obispo Auxiliar de Caracas / FOTO: Ramón Antonio Pérez – @Guardiancatolic

ACI – Durante la celebración del Domingo de Ramos en Venezuela, el Obispo Auxiliar de Caracas, Mons. Tulio Luis Ramírez Padilla, encomendó a las familias venezolanas y a quienes migran a otros países en busca de un trabajo digno y un mejor futuro.

 “Encomiendo en el inicio de esta Semana Santa, también a nuestras familias venezolanas, especialmente aquellos hermanos nuestros que han tenido que irse del país buscando una mejor forma de vivir; un empleo con el que puedan vivir dignamente”, dijo Mons. Ramírez este domingo 25 de marzo.

Mons. Ramírez Padilla, quien presidió las ceremonias en la Catedral de Caracas debido a que el Cardenal Jorge Urosa Savino todavía se recupera de una reciente operación quirúrgica, centró su mensaje en hacer efectiva la solidaridad entre el pueblo que sufre.

“Vamos a sumarnos, como expresión de nuestra fe en el Resucitado que nos ha hecho hijos de Dios Padre y, por tanto hermanos”, y porque “en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una olla comunitaria o una comida fraterna”, recordó.

El Obispo Auxiliar también pidió intensificar las visitas a los enfermos, ancianos, presos, barrios pobres y comunidades necesitadas, para “acompañar a tantas personas que sienten la tristeza de la partida de sus seres queridos hacia otras naciones”.

No debemos olvidarnos de ellos en nuestras oraciones, recalcó.

Finalmente, invitó a participar de las actividades por Semana Santa en las parroquias de la ciudad, especialmente de las Misas y procesiones del Nazareno de San Pablo.

 

Todo poder es efímero

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) dio a conocer un mensaje al Pueblo de Dios y a las personas de buena voluntad, en el que alentó a la solidaridad durante la Semana Santa y en el que recordó al gobierno que “todo poder es efímero”.

En el texto publicado este lunes 19 de marzo, día en que la Iglesia celebra a San José, los obispos afirman: “A todos los dirigentes políticos, sociales y económicos, les queremos recordar que cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece, se le está haciendo al mismo Jesús”.

“No hay que olvidar que, al final, seremos juzgados por el amor con el cual hayamos vivido y trabajado. Algunos dirán que su fe no se fundamenta en Jesús, sino en el poder que ostentan, pero les recordamos que todo poder es efímero: así como lo han obtenido, podrán perderlo en cualquier instante, y lo peor del caso es que quedarán expuestos a ser juzgados por sus propias acciones y palabras”.

En el texto, los obispos exhortan: “¡Escuchen el clamor del pueblo! Está pidiendo ser oído. No basta con promesas o con pequeñas dádivas dirigidas a esclavizar y hacer improductivas a las personas”.

“No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambiopara ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social”.

En su mensaje, la CEV afirma que “este año, sobre todo por las circunstancias que nos rodean, debido a la crisis generalizada que afecta particularmente a los más pobres, ese tiempo  pascual debe ser preparado y vivido con espíritu de fraternidad, solidaridad, caridad y con mucha conciencia de lo que queremos hacer con el futuro de nuestra Patria”.

En los últimos tiempos, prosigue el texto, “Venezuela se ha convertido en una especie de ‘tierra extraña’ para todos. Con inmensas riquezas y potencialidades, la nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna”.

“El Gobierno y sus seguidores tienen la mayor responsabilidad, al querer imponer un régimen que mediatiza al ser humano, y así mantener sus intereses políticos y económicos; el plan de la patria ha sido nefasto para la vida de los venezolanos, los tan nombrados motores de la revolución solo han quedado en el papel”.

Los venezolanos, continúan los obispos, “no nos merecemos esto, mucho menos quienes han estado sumergidos en la pobreza y hoy han pasado a engrosar el número de personas en la miseria”.

En medio de la miseria en la que viven actualmente, resaltan los prelados venezolanos, “la de los pobres es la causa de Jesús y, por ende, de la Iglesia. Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestras comunidades eclesiales y grupos apostólicos, al anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, expresamos no solo nuestro compromiso solidario, sino que garantizamos con nuestra entrega, el acompañamiento a los pobres, a los que sufren y a quienes se sienten excluidos”.

Los obispos animan a recurrir a los sacramentos durante la Semana Santa y sugieren algunas acciones concretas: que el Domingo de Resurrección se organicen ollas comunitarias para ayudar a los que más necesiten, que se realicen gestos concretos con los enfermos, los ancianos, los presos y los pobres.

Los prelados también exhortan a realizar gestos de misericordia de manera especial del 19 al 22 de abril, durante la Pascua; y se rece por quienes han sido asesinados por haber pedido el regreso a la democracia en el país, especialmente los jóvenes.

Los obispos imploran “la gracia del Espíritu Santo: que su luz y sabiduría nos acompañe para poder contribuir a la salida justa, pacífica y humana de la crisis que golpea a todos en Venezuela”.

Para concluir, los prelados recuerdan que “Dios Padre nos ha dado el hermoso regalo de su Hijo, quien con su muerte y resurrección nos ha dado la vida nueva que hemos de vivir con decisión en el amor, en la justicia y la Paz. Para ello, contamos con la maternal protección de María, Nuestra Señora de Coromoto, Madre de todos los venezolanos”.

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