CEV: “Hoy los oprimidos son mayoría…

UROSA: “EL GOBIERNO debe impedir los saqueos, sin utilizar armas

PADRÓN: “EL HAMBRE de un pueblo no se resuelve con bolsas de comida

 

MENSAJE A VENEZUELA:

Francisco en Mensaje de Año Nuevo: 8.1.2018:…. En su discurso, Francisco también dirigió un pensamiento especial a “la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria cada vez más dramática y sin precedentes.

La Santa Sede, mientras que exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”.  TEXTO COMPLETO

Padrón: “Hoy los oprimidos son mayoría…

Durante la instalación de la Centenaria Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Diego Padrón, presidente de la CEV, explicó que aunque la Iglesia por naturaleza trasciende y no puede identificarse con ninguna tendencia política en particular, también es pueblo que sufre también la grave situación que vive Venezuela.

Aseguró que el régimen que actualmente gobierna el país, es una organización política que muestra una inclinación excluyente y a perpetuarse en el Poder.

“A nosotros (como iglesia) nos preocupa la vida de nuestro pueblo, su salud, alimentacion, medicinas, seguridad empleo y educacion. pero en esopecial su consecuente vida moral. nos duele la situacion inhumana en que viven la mayoria de los presos que ha acrecentdo este dolor por la pena de que el sistema penitenciario nos permite visitarlos”, expresó Padrón.

Del mismo modo, invitó a tener presente que fue la lucha contra la corrupción lo que evocó en 1992 irrumpir con el gobierno legítimo y democrático de aquel momento. “Lo que ocurre en este momento es una burla a aquel, porque este Gobierno no es legitimamente transparente”.

Sobre la ANC dijo que “es un invento estratégico de carácter político que no es ni plenipotenciaria ni originaria”.

Indicó que todos los demás poderes son constituidos y están resguardados por la Constitución vigente, “hasta que el pueblo decida que se genere una nueva Carta Magna mediante el voto.

“A nosotros nos preocupa la vida de nuestro pueblo, su salud, alimentación, medicinas, seguridad empleo y educación pero en especial su consecuente vida moral.

Nos duele la situación inhumana en que viven la mayoría de los presos que ha acrecentado este dolor por la pena de que el sistema penitenciario no nos permite visitarlos

EXTRACTO: Saludo

Comienzo agradeciendo a mis hermanos Obispos, sacerdotes, religiosas y laicos que durante mi enfermedad en los meses de Agosto y Septiembre elevaron a Dios sus súplicas y oraciones por mi salud y progresiva recuperación. Dios les pague.

(…)

PANORAMA NACIONAL

9.- Balance del año 2017

El año 2017 los venezolanos no lo hemos vivido; ante todo, lo hemos sufrido. Entre Abril y Julio más de 130 muertos, 1500 heridos y miles de detenidos, llevados a la cárcel ilegalmente. En los últimos meses ha crecido y se ha extendido de modo acelerado el malestar general del país. La comida y la medicina no sólo escasean sino que, cuando aparecen, aumentan exorbitantemente de precio cada día.

Pero no hay que resignarse o acostumbrase al mal que viene de las decisiones erradas, de la violencia, la injusticia o la mentira. La primera reacción ha de ser de rebeldía interior, como signo de “salud moral”. Porque estos males, y el mal en sí mismo, cuyo origen está fuera del ser humano, no son, en modo alguno, creación de Dios, sino que fueron sembrados de noche, por el Maligno, como la cizaña, en el corazón del hombre (cf Mt 13,24-30), cuando éste, engañado, decidió apartarse de Dios, fuente de todo bien, para seguir un camino errado.. No es pues, Dios el que inflige daño a los hombres sino el hombre mismo cuando actúa con un corazón torcido, una inteligencia distorsionada, una voluntad seducida No hay, por tanto, que someterse, ni resignarse ni renunciar a la calidad de vida a que todos tenemos derecho.

El sufrimiento actual del pueblo venezolano es de carácter ideológico, ético-político y económico. La raíz del sistema político que nos gobierna es el marxismo castrista, traducido en criollo como “Socialismo del Siglo XXI”, repetidas veces denunciado por nosotros, pastores, en nuestros documentos. De esa raíz ideológica nacen una política económica equivocada, científicamente desactualizada, técnicamente superada e históricamente fracasada en cuantos países ha sido lamentablemente aplicada, una organización política de manifiesta intención excluyente, una inclinación a perpetuarse en el poder y una política histórico-cultural y comunicacional de talante fiscal y centralizador.

Es bueno refrescar la memoria y tener presente que fue justamente la lucha contra la corrupción, el argumento principal que invocó en 1992 la nomenclatura cívico/militar que hoy nos rige, para irrumpir contra el Gobierno legítimo y democrático del momento. Lo que por ahora sucede en el país constituye una burla trágica de aquel fracasado intento, porque el actual Gobierno, no democrático en sus decisiones, actuaciones y proyectos, no es tampoco legítimo en su desempeño.

La asamblea nacional constituyente es un engendro estratégico de carácter político que no es ni originaria, ni plenipotenciaria, puesto que lo originario es sólo el poder soberano del pueblo. Todos los demás poderes son constituidos y están regulados por la Constitución vigente hasta tanto el pueblo, en consulta, decida y manifieste que quiere darse una nueva constitución, mediante sufragio universal y directo que lo confirme.

10.- La Iglesia es pueblo

La Iglesia, aunque por naturaleza trasciende toda noción étnica de “pueblo” y no puede identificarse con ninguno en particular, es también “pueblo”, tanto en el sentido religioso-cultual como en el político-social, por ser una amplia comunidad, encarnada en la cultura y abierta a todos, pero que se distingue de la sociedad común. . Ella levanta su voz, la de sus fieles y pastores, en defensa de la vida y de los derechos del mismo pueblo. Esta postura es una opción justa y necesaria de la Iglesia en Venezuela; es lo propuesto hace cincuenta años por la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín y más recientemente por el magisterio pontificio, y hoy, particularmente, del Papa Francisco.

A nosotros, Pastores, nos preocupa sobremanera la vida de nuestro pueblo: su salud, su alimentación, sus medicinas, su seguridad, su empleo, su educación, pero de modo particular, su identidad espiritual de autenticidad cristiana y su consecuente vida moral. Nos duele la situación inhumana en que viven la mayoría de los presos, comunes y políticos, acrecentado este dolor con la pena de que el sistema penitenciario ni siquiera nos permite visitarlos

11.- Las consecuencias socio-políticas del anuncio del Evangelio

La Iglesia no tiene como tarea propia el cambio directo de las estructuras sociales y políticas por sí mismas en cada pueblo o nación sino, ante todo, el anuncio del Evangelio. Pero como consecuencia inmediata de ese anuncio, el discernimiento de su identidad y misión a partir de una opción explícita por el pueblo pobre y su cultura.

A su vez, el anuncio evangélico, si es íntegro, conduce a la liberación del pueblo de cualquier clase de opresión, política, social, moral o económica. La Iglesia, por tanto, no es neutral ni en el anuncio ni en su praxis evangelizadora. Los destinatarios de su mensaje y su acción son, en primer lugar, los pobres, los oprimidos y los excluidos. Ella tiene sus preferencias, aunque no excluyentes, como las tuvo el mismo Jesucristo. El inauguró su misión profética y evangelizadora en la sinagoga de Nazaret con este llamativo anuncio liberador: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado con su unción para anunciar a los pobres la Buena Nueva; me ha enviado a proclamar la liberación de los oprimidos, a dar la vista a los ciegos, a poner en libertad a los presos y a proclamar un año de gracia del Señor (Lc 4,18-19).

Jesús –comenta el Beato Papa Pablo VI –como núcleo y centro de su Buena Nueva anuncia la salvación, ese gran don de Dios que es liberación de todo lo que oprime al hombre (cf Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 9).

Hoy en Venezuela, como en tiempos de Jesús, los oprimidos son la mayoría del pueblo, sin distinciones de clase o ideología. El anuncio evangelizador, por consiguiente, no puede desentenderse de la suerte de nuestro pueblo ni dejar de apoyar todo lo que evangélica y legítimamente lleve a su liberación. Este es uno de los principales desafíos de nuestra Iglesia en el momento actual. Un desafío que no nace de una opción política sino del corazón mismo del Evangelio, del corazón de Cristo, pues, junto a las Bienaventuranzas del Reino de Dios, su proclama imperecedera es: Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré (Mt 11,28).

En la actual coyuntura –escribe Mons. José Luis Azuaje Ayala, actual primer Vicepresidente de esta Conferencia Episcopal- los Obispos han sido conscientes de lo que sucede en el país, han compartido diagnósticos con diversos sectores, han asumido responsabilidades que quizás se sitúan en la frontera de su misión, y han sufrido también los vaivenes del mundo de la coyuntura política por decir verdades que duelen y que muchas veces no se quieren oír.

Y concluye con esta cita de la Encíclica de San Juan Pablo II, Pastores de la grey: Ante estas situaciones de injusticia …, que abren inevitablemente la puerta a conflictos y a la muerte, el Obispo es defensor de los derechos del hombre…Predica la doctrina moral de la Iglesia, defiende el derecho a la vida desde la concepción hasta su muerte natural…., asume la defensa de los débiles, haciéndose voz de los que no tienen voz para hacer valer sus derechos… (PG, 67) (J.L. Azuaje: El magisterio episcopal ante una realidad interpelante, Cáritas de Venezuela, Colección Mensaje Social 2, Caracas, 2009.

Esta Conferencia Episcopal ha intentado, y en parte lo está logrando, ofrecer al país, desde Cáritas, Invecapi y Apep una ayuda efectiva e inmediata en alimentos, medicinas, educación y capacitación para el trabajo. No se ha quedado en el mero asistencialismo. Ha implementado el análisis, la investigación y diversos programas socio-educativos, todos vigentes. Marca pauta en este momento el Programa SAMAN, de Cáritas, es decir, el Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en nutrición y salud, cuya finalidad es librar a los niños comprendidos entre 0 y 5 años de edad de la desnutrición galopante. Este programa hace ver la inhumana realidad de centenares de infantes, ayuda a las familias de menos recursos y alerta a la población y al Gobierno sobre los riesgos de predecibles enfermedades cerebrales que pueden causar estragos –ya hay, desgraciadamente, más de un indicio en ese sentido – en una generación que da sus primeros pasos para incorporarse sana e integralmente a la sociedad

12.- Proceso de negociación política.

Aunque el problema fundamental de Venezuela no es sólo político, los venezolanos hemos dejado que la política lo invada todo o casi todo, lo coloree y lo determine. De tal modo que si cambia la política, todo o casi todo cambia. El proceso de negociación política que está previsto continuar en República Dominicana dentro de pocos días es en sí válido y necesario, porque la búsqueda de entendimiento entre adversarios, en concreto el Gobierno y la representación partidista de la Oposición democrática, es razonable, y se justifica en la medida en que contribuya a cambiar la calamitosa situación del país. Una negociación sin resultados favorables para el pueblo sería un fracaso.

No obstante, este proceso de negociación no tiene el favor mayoritario del pueblo. Genera, por el contrario, suspicacia, pues el pueblo no tiene confianza ni en los actores ni en la claridad de los objetivos ni en la consistencia de sus condiciones. Ha faltado comunicación asequible y transparencia sobre todo el proceso. Nuestro mejor deseo, sin embargo, es que la negociación llegue a un acuerdo creíble, ponderado y realizable: por ejemplo, la reestructuración equilibrada del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la garantía internacional de las elecciones presidenciales libres, justas, y confiables, en un clima de suficiente paz social sostenida por el respeto efectivo al pluralismo y la diversidad.

Si la negociación no llega a un acuerdo, reitero, aumentarán la desilusión de la gente y la amenaza de que se suelten los demonios del poder.

13.- Las protestas por el hambre.

Desde hace algunos días, en numerosos sitios del país, se vienen realizando contra el régimen manifestaciones de protesta, con destrozos y saqueos de negocios, motivadas por el desabastecimiento de alimentos y gasolina. Puede decirse que se va desarrollando paulatinamente en el país un proceso de convulsión social. El hambre de un pueblo, en particular, no se logra resolver estructuralmente ni con bolsas de comida, ni con bonos mensuales. Estas son medidas de emergencia aplicadas en poblaciones que han sufrido grandes inundaciones, terremotos y tsunamis. Esas bolsas si, por una parte son un paliativo, por otra crean hábitos de mendicidad. A este desastre económico, cuyos nefastos resultados padecemos todos, sin distinción, se añade la más inescrupulosa corrupción en los dominios del oficialismo y en su vecindario dependiente. ¡Un cuadro dantesco! O los tribunales del país la castigan con justicia o se escribirá en el frontispicio de los mismos aquella sentencia condenatoria de la Divina Comedia: Lasciate qui ogni speranza!

Puesto que los pronósticos de los analistas e intérpretes sociales son desalentadores para los días por venir, es tarea de los venezolanos, encontrar la justa y pronta respuesta al hambre en la solidaridad. ¡A los cristianos, la caridad de Cristo nos urge a socorrer a los más necesitados! (2 Co 5,14). Y nos obliga también en conciencia a evitar acciones que contribuyan a aumentar la violencia, dañar la propiedad ajena y responder con odio y con armas las injurias sufridas. El perdón y la reconciliación son la base de la solidaridad y la paz.

14.- Conclusión
Los Obispos comenzamos hoy nuestra Centésima Novena Asamblea Ordinaria con profunda fe en el Dios liberador y con gran fe en el pueblo venezolano. Sabemos de su nobleza, de su jovialidad para enfrentar los reveses, de su capacidad de resistencia frente a dictaduras y malos gobiernos, de su espíritu indómito con el que canta: sobre la tierra, la palma y sobre la palma, los cielos; sobre mi caballo yo, y sobre yo mi sombrero. Un pueblo, sobre todo, que profesa su fe, y hace su camino con Dios y la Virgen.

Muchas gracias.

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