Cardenal Urosa: “Injusta e incorrecta”

Iglesia rechaza los ataques a la disidencia

EL CARDENAL JORGE UROSA SAVINO, catalogó como “injusta, incorrecta y negativa” la sentencia que recibió Leopoldo López.

MONSEÑOR DIEGO PADRÓN: “Lo que ha sucedido en este momento con Leopoldo López pone de relieve una línea que tiene el gobierno que es acallar con la cárcel cualquier disidencia y causar malestar en la población.

“Simplemente han querido poner escarmiento a líderes de la oposición, castigando en Leopoldo López todo lo que pueda ser disidencia, oposición justa, pacífica y democrática. Lamentablemente le ha tocado a Leopoldo ese papel”, dijo.

Manifestó que el juicio de López  presentó muchísimas irregularidades, al no poder presentar testigos y pruebas que lo defendieran “es algo absurdo y vicia el proceso”.

“Se dice que él fue quien instigó hechos de violencia, y está demostrado que su discurso, si bien es un discurso de oposición, es un discurso no violento, pacífico, en el marco de la Constitución y las leyes. No es justo que simplemente por promover una manifestación de protesta pacífica en contra del gobierno se le achaquen a él toda una serie de delitos e instigación a crímenes”, expresó Urosa Savino.

Por otra parte, lamentó los hechos ocurridos en el Palacio de Justicia haciendo un llamado a respetar el derecho de protesta que tiene cada persona.

Iglesia rechaza los ataques a la disidencia y pide calma

Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, considera que el diálogo será cada vez más necesario pues se acerca un proceso electoral

La Iglesia admite su preocupación por la criminalización de la disidencia política que significó la condena contra Leopoldo López y por la posibilidad de que esa decisión conlleve a un clima de violencia en el país. Para evitarlo, y apostando a que las elecciones parlamentarias sean la vía para superar la crisis, la institución se pone al servicio del país y propone, como tantas veces, el diálogo.

El cardenal Jorge Urosa Savino dijo que será fundamental que quienes tienen las riendas del país propicien un clima sereno con ocasión de la celebración de los comicios parlamentarios.

“Todo lo que tenga que ver con agresiones políticas, como el ataque de unos grupos violentos a quienes estaban fuera del Palacio de Justicia el jueves esperando la sentencia en el juicio de López, no se debe volver a repetir. Una persona murió y eso debe ser investigado”, señaló.

Pero también considera necesario que se levante el estado de excepción en la frontera con Colombia, que tampoco contribuye a un clima de paz. “Con los recursos legales se puede controlar el problema. La suspensión de garantías es algo muy grave que solo debería ocurrir en casos extremos. Debe haber una actitud de respeto a los ciudadanos: nosotros estamos dispuestos a mediar para que eso se logre, a propiciar el diálogo”, agregó.

Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, considera que el diálogo será cada vez más necesario pues se acerca un proceso electoral. “Lo que ha sucedido en este momento con Leopoldo López pone de relieve una línea que tiene el gobierno que es acallar con la cárcel cualquier disidencia y causar malestar en la población. Los presos políticos deben ser liberados”, señaló.

Advirtió que impulsar la polarización podría acarrear violencia: “La crisis económica podría profundizarse; el estado de excepción no ha producido el efecto que quería el gobierno, pues se mantiene el desabastecimiento y la angustia. Pedimos a la sociedad mantener la calma. No caer en provocaciones”, puntualizó.

 

Francisco a la Banca:“Sean honestos,…”

“Un uso solidario y social del dinero”

ALVARO DE JUANAACI.- El Papa Francisco ofreció algunos consejos a los responsables, miembros y trabajadores de la Banca de Crédito cooperativo de Roma (una red de servicios bancarios y agencias para familias y empresas) en el Aula Pablo VI, con motivo de su 60 aniversario.

El Obispo de Roma les exhortó a poner siempre en el centro a la persona y no al dios dinero.

Pidió “un uso solidario y social del dinero”, “hacer crecer la economía de la honestidad” y luchar contra la corrupción que inunda todos los ambientes. Todo ello para que exista “una globalización de la solidaridad” y una economía humanizada.

El Pontífice aseguró que la Iglesia “conoce bien el valor de las cooperativas” ya que “en los orígenes de muchas de ellas hubo sacerdotes, fieles laicos comprometidos, comunidades animadas por el espíritu de solidaridad cristiana”.

Francisco, como ya dijera en febrero a los miembros de otras cooperativas, les invitó a continuar “siendo un motor que desarrolle la parte más débil de las comunidades locales y de la sociedad civil, pensando sobre todo en los jóvenes sin empleo, con el objetivo del nacimiento de nuevas empresas cooperativas”. Y también “ser protagonistas en proponer y realizar nuevas soluciones de bienestar a partir del campo de la sanidad”.

El Pontífice les pidió preocuparse “de la relación entre la economía y la justicia social, manteniendo en el centro la dignidad y el valor de las personas y no al dios dinero”, así como “facilitar y animar la vida de las familias” evitando que la gestión de los bienes comunes “se conviertan en propiedad de pocos con objeto de la especulación”.

Por otro lado, es importante promover “un uso solidario y social del dinero” en el que “no mande el capital sobre los hombres, sino los hombres sobre el capital”. Así, se debe “hacer crecer la economía de la honestidad” sobre todo “en este tiempo en el que el aire de la corrupción impregna todo”. Pero “a ustedes no solo les he pedido ser honestos, que es normal, sino difundir y radicar la honestidad en todo el ambiente, una lucha contra la corrupción”.

El Santo Padre alertó contra la tentación de que las cooperativas “se transformen en grandes empresas”, pero “no es el desafío más importante”, sino “crecer continuando siendo una verdadera cooperativa”, lo que significa “favorecer la participación activa de los socios”. “Naturalmente, la sana y prudente gestión vale siempre y es para todos”, manifestó.

En definitiva, se debe “hacer juntos y hacer por los otros”, y todavía más: “unir la eficiencia con la solidaridad” y “participar activamente en la globalización para que sea una globalización de la solidaridad”.

El Papa recordó que en la doctrina social de la Iglesia es clave la “subsidiariedad”, es decir, “no cargar con el peso a instituciones y sobre el país cuando se pueden afrontar los problemas con las propias fuerzas, con responsabilidad”.

“Les invito a tener cuidado de cómo se producen los réditos prestando atención de poner siempre en el centro a las personas, los jóvenes y las familias”.

También les solicitó hacer crecer empresas que “den ocupación para sostener a las familias” y “humanizar la economía”. Pero “sobre todo para dar la oportunidad a cada hombre y cada mujer de que tenga dignidad, esa dignidad que da el trabajo”.

Al concluir pidió: “no se olviden de rezar por mí” y bromeó diciendo: “que quede claro, no les pido dinero, les pido oraciones por mí”.

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