Arrasarán hasta con los Tepuyes

-VENEZUELA, ENTRE LOS PAÍSES CON MAYOR DEFORESTACIÓN DEL MUNDO

La pequeña minería al sur del río Orinoco es una de las actividades que está acabando con la biodiversidad en la selva amazónica del país.

Carlos Peláez, biólogo y miembro de Provita, sostiene que debido a la explotación del oro, el río tiene mucho más sedimento que antes

Quebrada de Jaspe en la Gran Sabana / Eduardo Monzón- EUD

La deforestación en el estado Amazonas se ha intensificado en los últimos cinco años, pues la pequeña minería ilegal al sur del río Orinoco ha cobrado más fuerza, desde que se oficializó la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional “Arco Minero del Orinoco”, un decreto con el que se entregaron concesiones mineras a empresas nacionales y extranjeras, para la explotación de bauxita, cobre, diamante y oro en 112.000 kilómetros cuadrados.

Hace 20 años, Venezuela fue reconocida como uno de los 17 países con mayor biodiversidad en el mundo, por la calidad de sus bosques y la riqueza de su fauna.

En la actualidad, el país posee una de las tasas de deforestación más grandes del mundo y corre el riesgo de perder las funciones medioambientales que derivan de los bosques, pues la minería ilegal que se lleva a cabo en el sur de la selva amazónica se hace sin la observación de los estándares socio-ambientales necesarios, así lo explicó Carlos Peláez, biólogo y miembro de la ONG Provita a El Nacional Web.

La extracción de oro ha aumentado los niveles de contaminación de las aguas. Peláez explica que la explotación minera es una amenaza para la amazonía venezolana; aclara que para poder conseguir una pequeña cantidad de oro, los mineros deben destruir gran parte del suelo, acción que está cambiando completamente el ecosistema.

“La erosión de los suelos es un problema en sí mismo; para conseguir esto destruyen los ríos. El río Orinoco tiene mucho más sedimento que antes; es un río marrón cuando era un río negro que no tenía prácticamente sedimento”, indicó el experto.

La degradación del suelo que se genera en la entidad llega hasta los embalses, ubicados a lo largo del Amazonas. Además, la tierra hace que el volumen de agua decrezca y que las turbinas de las presas hidráulicas se dañen.

La conservación del suelo y los árboles son necesarios para mantener el ecosistema y para que la población se beneficie de sus propiedades, porque regulan el caudal de los ríos, los mantienen fluyendo y evitan que se rebase su cauce cuando llueve.

El mercurio llega hasta el mar Caribe

El agua a presión es la forma más agresiva que utilizan los mineros para degradar el suelo. Luego, cuando la tierra está diluida le añaden mercurio para separar la tierra del metal y extraer el oro. El biólogo sostuvo que el mercurio es un elemento químico que termina en los ríos; incluso llega hasta la isla Trinidad de Trinidad y Tobago, en el mar Caribe.

“El mercurio, cuando llega al mar Caribe, infecta a los pescadores. No es un veneno inmediato, se acumula poco a poco, genera problemas neurológicos y nunca se va”, agregó.

Otro químico utilizado por la pequeña minería ilegal, menos agresivo para el ambiente pero que también tiene un impacto negativo en el ecosistema, es el cianuro. Según Peláez, es un veneno de contacto que “mata al río donde cae y eventualmente desaparece”.

Asegura que prohibir la explotación minera no es una solución que, para los ecologistas, sea viable. Señala que la actividad puede llevarse a cabo, pero de forma responsable con el ambiente y ajustándose a los estándares internacionales, para obtener una explotación que nunca será sustentable ni sostenible, pero sí menos agresiva y contaminante para el ambiente.

“Estamos hablando de que la pequeña minería se hace sin la observación de los estándares socio-ambientales necesarios: un estudio de impacto socio- ambiental, unas prácticas responsables con la utilización de productos tóxicos, unas prácticas de reforestación después de que la actividad ha cesado, un cuidado con las aguas que se están utilizando para la actividad, nada de eso está ocurriendo”, agregó.

Indígenas afectados

El Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonia Wataniba ha denunciado, en lo que va de año, varios casos de indígenas al sur del Orinoco que han sido infectados con sarampión. La ONG asegura que la infección proviene de Brasil; asimismo, Peláez reitera que el sarampión en las etnias indígenas es transmitido por mineros de otras zonas que viven de la extracción del oro.

El número de indígenas infectados con VIH en Delta Amacuro es alarmante, denunció Peláez. Sostiene que cada vez es más difícil para estas comunidades acceder a los sistemas de salud, por ende, las enfermedades son cada vez  más comunes.

“Otros brotes al sur del Orinoco son: la malaria, el dengue y la fiebre amarilla, enfermedades transmitidas por mosquitos; son enfermedades endémicas muy prevalentes. Y en la medida en que cada vez haya más gente en busca de un sustento económico en la minería, los indígenas seguirán infectándose. Empezarán a ocurrir epidemias de malaria, que es el caso más grave y puede expandirse al resto de Venezuela”, dijo.

En el estado Amazonas, existen varias figuras de protección de las zonas que proveen recursos naturales, pero las dos principales son: el Estado, mediante las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae), y grupos de indígenas que poseen una administración de zonas que reclaman como suyas.

El biólogo aclara que ambos sistemas de protección están colapsados. Indica que muchos indígenas han sido esclavizados por mineros y sindicatos por reclamar su territorio, situación que ha generado el desplazamiento de las tribus hacia los territorios de otras etnias. “Muchos están tratando de sobrevivir a los brotes y por otro lado Inparques tiene problemas presupuestarios, de personal, de profesionalización y de dotación”, dijo.

70% de la electricidad del país se produce en las represas del estado Amazonas. Peláez señala que en Venezuela los bosques son necesarios para la regulación del clima, para la producción de agua y además, estos hacen la función de reservorios de depredadores de animales, como mosquitos y chipos.

Cambiar la dinámica ecológica del bosque sugiere un cambio en la salud del suelo. La tala de árboles aumenta las probabilidades de inundaciones y problemas de salud pública. Peláez advierte que las consecuencias ambientales y socio ambientales que causa la intervención del hombre en el proceso natural del ecosistema en el Amazonas generará la destrucción masiva de la selva amazónica y la pérdida masiva de la biodiversidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*