A morir,…en Cúcuta

EN 2017 MURIERON 20 SACERDOTES Y RELIGIOSAS debido a la “emergencia sanitaria”.

MÉDICOS DE VENEZUELA RECURREN AL PAPA y la iglesia por escasez de medicinas

 

ACI.- El Obispo de San Cristóbal (Venezuela), Mons. Mario Maronta, lamentó la muerte del P. José Luis Jaimes González, ocurrida el 5 de abril debido a la escasez de medicinas que padece el país.

P. José Luis Jaimes González

“Si Venezuela no viviera esta crisis, el P. José Luis no hubiera muerto en este momento. Él sufrió la misma situación que están viviendo tantas personas del pueblo venezolano. Hay quienes quieren ocultar la realidad, pero ustedes son testigos de cómo un sacerdote es víctima un mal sistema de gobierno”, dijo el Obispo durante la Misa de exequias celebrada en la Basílica de San Antonio del Táchira el sábado.

“Los sacerdotes somos pueblo y sufrimos los mismos dolores del pueblo”, expresó el Obispo de San Cristóbal colocando el ejemplo del padre José Luis Jaimes, quien en el padecimiento de su enfermedad crónica no conseguía en Venezuela los medicamentos ni la atención médica adecuada.

El sacerdote que padecía  problemas de hipertensión, azúcar y afectación directa del hígado, falleció el pasado 5 de abril en un hospital de la ciudad de Cúcuta (Colombia), al que tuvo que recurrir para recibir a las últimas cuidados médicas ante la gravedad de la enfermedad.

“Los sacerdotes somos pueblo y sufrimos los mismos dolores del pueblo”, dijo Mons. Moronta, y relató que la enfermedad crónica del P. Jaimes lo hizo recurrir a un hospital de la ciudad fronteriza de Cúcuta (Colombia) porque no había las medicinas que necesitaba en Venezuela.

El Obispo agradeció las palabras y los gestos de solidaridad de los fieles y pidió a “Dios que toque el corazón de quienes tienen que tomar decisiones por el bien del pueblo venezolano”.

El P. José Luis Jaimes nació en San Antonio, Municipio Bolívar, el 21 de mayo de 1971. Fue ordenado sacerdote el 15 de marzo de 1997.

Fue vicario de la parroquia Nuestra Señora de Los Ángeles en La Grita, vicario de la parroquia San Antonio del Táchira, formador del Seminario Santo Tomás de Aquino, y párroco de las parroquias Santísimo Sacramento de Rubio y Nuestra Señora de la Luz en San Antonio del Táchira.

El P. José Luis Jaimes no es el primer sacerdote que muere en Venezuela por falta de medicinas.

En abril de 2017, el P. José Luis Arismendi, de 35 años, murió en el Hospital Universitario de Los Andes, donde no tenían los medicamentos que necesitaba.

En febrero de este año, el P. Nemis Bolaños, párroco de la Iglesia San José en Barquisimeto, murió también por la falta de medicinas para su dolencia renal.

La falta de medicinas ha provocado también el rebrote de la difteria y el incremento de casos de sarampión y malaria, enfermedades que estaban casi erradicadas en Venezuela.

“La difteria en Venezuela no se presentaba desde el año 1992”, dijo a EFE la especialista en enfermedades infecciosas Ana Carvajal, miembro de la Red Defendamos la Epidemiología, una ONG que informó de su reaparición en 2016. Se calcula que hay unos 450 casos.

La malaria, que no superaba los 23 mil casos, afecta ahora a casi 320 mil personas en al menos nueve regiones de Venezuela; mientras que el sarampión ya ha cobrado la vida de 26 niños, solo en la zona del Delta del Orinoco.

En una nota publicada el 7 de abril, el diario colombiano El Tiempo señaló que “la principal causa del regreso de estas enfermedades, además de la pobreza, es la drástica reducción en la importación de las vacunas con las que pueden prevenirse”.

“Ha sido un proceso paulatino; identificamos una importante debilidad en el sistema de salud venezolano y la notificamos desde el año 2013”, afirmó el exministro de salud, Félix Oletta, que es también miembro de la Alianza Venezolana por la Salud.

“Tenemos al país en emergencia compleja, tenemos cuatro años en esto. A la crisis de escasez se monta simultánea la crisis del empobrecimiento, del hambre y desnutrición, servicios públicos caóticos y, de paso, diáspora. Tener epidemias era el mínimo resultado lógico”, denuncia Oletta, cuya organización ya ha emitido varias alertas sobre la crisis sanitaria en el país.

 

Obispo enfermo pide medicamentos por Twitter

EDUARDO BERDEJO / ACI.– En los últimos días un tuit de Mons. Roberto Lückert, Arzobispo de Coro, se volvió viral luego que se viera obligado a pedir medicinas a través de la red social para ser tratado de su enfermedad, pues la grave crisis económica ha hecho que en Venezuela haya un 80 por ciento de fallas en el abastecimiento de medicamentos.

Roberto Lückert León

@MonsLuckert

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Gracias.

En Venezuela “se está muriendo la gente por falta de medicamentos”, denunció el Prelado en declaraciones a ACI Prensa. El Arzobispo, que fue dado de alta el sábado pasado, tuvo que recurrir a las redes sociales de Twitter y Facebook para conseguir “un medicamento anticonvulsivo que me ponen. Ya lo conseguimos gracias a Dios a través de unos amigos, pero no se conseguían en todas las farmacias”. Sobre su salud, indicó que “me dio un accidente con el que perdí el conocimiento y tuve que venir (el miércoles) para que vieran y estudiaran qué pasaba”. Indicó que al parecer “fue una medicación que me dieron, que me hizo bajar la frecuencia cardiaca, pero ya estoy bien gracias a Dios. Mañana tengo otro examen”.

Sin embargo, denunció que la población está desesperada por la falta de medicinas y por el mal manejo de los fondos en el área de salud. “En el caso de Coro, en el estado de Falcón, en estos 17 años con todo el chorro de dólares que entraron, no hay una cama nueva de hospital”.

“No han hecho nada, la bonanza petrolera (el gobierno) no la han sabido aprovechar, entonces ahora tenemos esta crisis que no se va a resolver en quince días. Esto es para largo”, indicó.

 “Se está muriendo la gente por falta de medicamentos”, insistió. “Los anticonvulsivos no se consiguen, las personas con presión alta se están muriendo porque no consiguen las medicinas para controlar la presión. Entonces ellos (el gobierno) vive diciendo mentiras haciéndole creer a la gente o al exterior de que este es el mar de la felicidad cubana”.

Por ello, criticó que cuando alza la voz y denuncia la escasez, el gobierno “me manda a que me quite la sotana y que forme un partido político. Para decir esto no necesito quitarme la sotana. Los convulsivos aquí en Maracaibo, la segunda ciudad importante de Venezuela, no hay en las farmacias”.

Ante esta situación, el Prelado exhortó al gobierno de Nicolás Maduro a que “se sienten a ver la realidad del país y dejen de convertir el Congreso en una gallera”.

“La nueva oposición, que son los chavistas, no han entendido que perdieron las elecciones (parlamentarias) y que más del 50 por ciento del país está pidiendo un cambio. Ellos no lo quieren entender y tampoco quieren entender que han dejado de ser poder en el Congreso y que el Congreso de la República no es un apéndice del Ejecutivo”, expresó.

Según la Federación Farmacéutica venezolana, en el país la escasez de medicinas alcanza el 80 por ciento. Esto motivó que el viernes 26 de febrero miles de personas se movilizaran en diversas ciudades, en protesta por la falta de medidas del gobierno.

En declaraciones recogidas por la prensa local, el titular de la Federación Farmacéutica, Freddy Cevallos, pidió al defensor Tareck William Saab que interceda para que Maduro acepte la ayuda humanitaria que decretó la Asamblea Nacional hace un mes, así como la ayuda que ofreció la Organización Mundial de la Salud.

Por su parte, en enero pasado el diputado Carlos Valero dijo a la prensa que en el país falta el 70 por ciento de los 150 medicamentos establecidos por la OMS como de obligatorio acceso. Esto hace que de cada diez medicamentos solo se pueden conseguir dos.

Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del mundo, sufre una grave crisis económica y el año pasado alcanzó el nivel de inflación más alto del mundo con 180 por ciento, generando también escasez de alimentos y otros productos básicos.

Sufrir lo que la gente sufre

Recientemente, monseñor José Luis Azuaje Ayala, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, en una entrevista concedida a Nueva Vida Digital, expresó que en el año 2017 fallecieron 20 sacerdotes, algunos como consecuencia de la emergencia sanitaria.

“Nosotros como sacerdotes estamos inmersos en la realidad social, sufrimos lo que la gente sufre, padecemos las enfermedades que el pueblo padece”, dijo el también obispo de Barinas y presidente de Cáritas de América Latina y el Caribe.

“Lamentablemente en Venezuela hemos perdido algunos sacerdotes por falta de medicamentos y de atención a enfermedades delicadas, como aquellas que necesitan de diálisis. El año pasado murieron alrededor de 20 sacerdotes y algunas religiosas, no podemos decir que todas sean por esta causa, pero sí algunos que ya no tienen como conseguir los hipertensivos o bien otros tipos de medicamentos”, sostuvo Azuaje.

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